Diosdado Cabello responde a cuestionamientos internos sobre acercamiento al FMI
El secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, salió al paso este miércoles de las críticas que han surgido dentro del propio chavismo tras la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, anunciada oficialmente la semana pasada.
"Algunos compañeros nuestros andan ofendidos por esto. Cuando digo compañeros, me refiero específicamente a compañeros de la revolución bolivariana. Parece que solo quieren ver lo negativo en esta decisión", manifestó Cabello durante un acto público en contra de las sanciones estadounidenses realizado en el estado Cojedes, al occidente del país.
La justificación económica del acercamiento
El también ministro de Interior y Justicia venezolano subrayó con énfasis que Venezuela necesita volver al sistema del FMI para recuperar el acceso a los aproximadamente 5.000 millones de dólares que mantiene el país en Derechos Especiales de Giro dentro de ese organismo multilateral.
"La única manera posible de que nos devuelvan los 5.000 millones que legítimamente pertenecen al pueblo venezolano es que nosotros ingresemos formalmente al sistema del FMI. Si algún camarada tiene una alternativa mejor o una idea distinta, que la presente abiertamente", argumentó Cabello durante su intervención transmitida por Venezolana de Televisión, el canal estatal.
El dirigente chavista insistió repetidamente que el retorno a estas instituciones financieras internacionales permitirá "recuperar recursos económicos que corresponden por derecho a Venezuela" y que la nación tiene toda la legitimidad para reclamar.
Descartando temores de endeudamiento
Cabello fue categórico al despejar cualquier interpretación sobre posibles condicionamientos: "Nadie en el gobierno está hablando de nuevo endeudamiento externo, nadie está planteando medidas de ajuste económico drásticas, nadie está considerando nada parecido a un paquetazo neoliberal".
En cambio, reiteró que estos fondos, una vez recuperados, se destinarán exclusivamente a inversión social estratégica: mejoramiento de servicios públicos esenciales, fortalecimiento del sistema hospitalario nacional y mejoras sustanciales en los salarios de los trabajadores venezolanos.
El contexto diplomático y financiero
Este posicionamiento se produce después de que la presidenta encargada Delcy Rodríguez informara el martes sobre su conversación con Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, a quien solicitó formalmente el acceso a los fondos venezolanos congelados.
La petición gubernamental llegó tras la confirmación del propio FMI el viernes anterior de que Venezuela, tras su regreso institucional, tendrá acceso a sus Derechos Especiales de Giro y tenencias que ascienden aproximadamente a 4.900 millones de dólares.
En un mensaje publicado el domingo con motivo de los primeros cien días de su gobierno encargado, Rodríguez celebró que Venezuela haya "regresado al escenario internacional multilateral" y recuperado su representación plena en el FMI, lo que -según su visión- abrirá acceso a "recursos financieros para salud pública, servicios básicos, producción nacional estratégica y estabilización de reservas internacionales".
Condiciones y perspectivas futuras
El pasado viernes, la mandataria encargada aseguró que no tiene previsto ningún programa de endeudamiento con el FMI, declaración realizada después de que Georgieva afirmara que actuarían "con gran celeridad y determinación" para dar acceso a Venezuela a instrumentos de financiación disponibles.
La directora del FMI señaló entonces que entre los retos principales está que el país suramericano vuelva a compartir datos macroeconómicos confiables y verificables, considerando que la prioridad inmediata es el apoyo técnico para el desarrollo de capacidades institucionales y el fortalecimiento de las estructuras económicas nacionales.
Este debate interno dentro del chavismo refleja las tensiones entre la ortodoxia ideológica revolucionaria y las necesidades prácticas de un país que enfrenta severas restricciones financieras internacionales, mostrando cómo incluso movimientos políticos consolidados deben navegar entre principios fundacionales y realidades económicas imperativas.



