China elevó nuevamente el tono frente a Estados Unidos luego de que Donald Trump manifestara su intención de conversar con el presidente de Taiwán, Lai Ching-te. La sola posibilidad de ese contacto ya genera inquietud en Pekín, que considera a la isla como parte de su territorio.
Advertencia de Pekín
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, reiteró este jueves que el país “se opone a cualquier intercambio oficial entre Estados Unidos y la región china de Taiwán”, además de cuestionar posibles ventas de armas al territorio. “Esta postura es firme, clara y consistente”, señaló el vocero, según el diario Global Times. También pidió a Washington respetar los consensos alcanzados en el pasado, incluidos los surgidos durante encuentros entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.
Llamado a la prudencia
Desde Pekín, la preocupación no es menor. El portavoz insistió en la necesidad de “gestionar esta cuestión con la mayor prudencia”, evitando enviar señales a sectores independentistas en Taiwán. En esa línea, pidió adoptar medidas concretas para preservar la estabilidad en el estrecho de Taiwán y mantener un desarrollo estable en las relaciones entre China y Estados Unidos.
Una llamada sin precedentes
Las declaraciones se producen luego de que Lai se mostrara dispuesto a sostener esa conversación, en un contexto marcado por la continuidad de contratos de compraventa de armas. Trump, por su parte, fue directo: “Hablaré con él”. También aseguró que su intención es dialogar “con todo el mundo” y que trabajará sobre “el problema de Taiwán”, aunque no hay claridad sobre si la llamada se concretará ni cuándo podría ocurrir. De realizarse, sería un movimiento inusual, ya que los presidentes de Estados Unidos y Taiwán no mantienen contacto directo desde finales de los años setenta, cuando Washington modificó su reconocimiento diplomático sobre la isla.
Reacción de Taiwán
En respuesta, Lai indicó que, de darse el diálogo, plantearía la necesidad de fortalecer las capacidades militares de Taiwán con apoyo estadounidense, al considerar que esto es clave para la estabilidad en la región. “El Gobierno taiwanés mantiene el statu quo sin arrogancia, y es un guardián de la paz y la estabilidad en la zona. China es el que rompe con todo esto”, afirmó, según la agencia CNA.
El posible acercamiento, aún en el terreno de las declaraciones, vuelve a poner en primer plano una de las tensiones más sensibles de la geopolítica actual.



