Cuba en crisis energética mientras aliados calculan riesgos geopolíticos
La isla de Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis energética que ha generado apagones generalizados, afectando a más del 60% del territorio durante los picos de demanda. Esta situación se ha agravado significativamente tras las medidas implementadas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha endurecido el embargo energético contra la nación caribeña.
El vacío dejado por Venezuela y las sanciones estadounidenses
La captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por parte de Estados Unidos marcó un punto de inflexión para Cuba. Venezuela, que era el principal proveedor de petróleo de la isla, suspendió abruptamente los envíos de combustible tras la intervención estadounidense del crudo venezolano.
La situación se complicó aún más cuando Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles a cualquier país que continúe enviando crudo a Cuba. Esta medida llevó a México a suspender sus envíos, dejando a la isla en una posición extremadamente vulnerable.
"Cuba está a punto de caer, es una nación que está muy cerca del colapso", declaró el mandatario republicano a finales de enero, semanas después de ordenar el derrocamiento de Maduro.
La respuesta limitada de China
China, aliado histórico de Cuba, ha expresado su respaldo político pero mantiene una ayuda limitada. Carlos Aquino, economista y director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, explica que existen "límites claros a lo que China puede hacer por Cuba".
Pekín ha señalado que ayudará "en la medida de lo posible", lo que probablemente incluya envíos limitados de petróleo y alimentos. Sin embargo, Aquino destaca que Cuba no representa un socio económico estratégico para China, a diferencia de Venezuela que recibió préstamos significativos en el pasado.
El experto añade que China ha insistido en que Cuba reforme su economía, tomando como referencia los modelos chino o vietnamita, pero no observa avances claros. Esta falta de progreso frena un mayor compromiso financiero por parte de Pekín.
La cautelosa posición de Rusia
Rusia enfrenta un margen de maniobra aún más estrecho que China. Aunque el Kremlin ha anunciado el envío de crudo a la isla y ha asegurado que no busca una escalada con Estados Unidos, el contexto internacional limita significativamente sus movimientos.
Aquino considera que Moscú tendrá incluso más cuidado que Pekín, especialmente debido a su vulnerabilidad en el conflicto con Ucrania. "El gran problema estratégico de Putin hoy es Ucrania, no Cuba", sostiene el analista.
La posición actual de Trump respecto a Ucrania es vista como favorable a Putin, ya que busca impulsar una salida negociada que muchos consideran beneficiosa para Rusia. En este contexto, Moscú no tiene incentivos para confrontar directamente a Washington.
Un escenario complejo para la isla caribeña
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel ha reconocido que la isla atraviesa un "momento complejo", pero ha rechazado la "teoría del colapso" promovida por Trump, calificándola como una "construcción" ajena a la realidad.
Expertos coinciden en que el desfinanciamiento crónico del sector energético es la causa fundamental de la crisis actual. Cuba se ha visto obligada a cancelar vuelos internacionales por falta de combustible, lo que agrava su aislamiento económico.
La visita prevista de Trump a China en abril añade otra capa de complejidad al escenario. Ambos países tienen intereses mucho más relevantes que Cuba y ninguno está dispuesto a tensar su relación bilateral por la isla.
En conclusión, mientras Cuba enfrenta una de sus crisis energéticas más severas en décadas, sus aliados históricos calculan cuidadosamente sus movimientos en un tablero geopolítico global donde los riesgos de confrontación con Estados Unidos superan los beneficios de un apoyo sustancial a la isla caribeña.



