Cinco claves esenciales para comprender a Irán y su complejo conflicto actual
Claves para entender a Irán y su conflicto actual

Cinco claves esenciales para comprender a Irán y su complejo conflicto actual

Irán, objetivo de ataques recientes por parte de Israel y Estados Unidos, se erige como un país colosal en Oriente Medio con inmensos recursos naturales, particularmente gas y petróleo. Desde la Revolución Islámica de 1979, que marcó el fin de más de dos milenios de monarquía, la nación ha sido dirigida por líderes religiosos. A continuación, presentamos cinco aspectos fundamentales para entender la República Islámica de Irán.

Diversidad étnica y cultural

Con una población que supera los 85 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente tres cuartas partes residen en zonas urbanas, Irán presenta una rica diversidad étnica. La capital, Teherán, alberga alrededor de 10 millones de personas, mientras que ciudades como Mashhad, Isfahán y Shiraz destacan como importantes centros urbanos.

Aunque los persas constituyen la mayoría, el país cuenta con significativas minorías étnicas que incluyen azerbaiyanos, lures, kurdos, árabes, baluches y turcomanos. El persa se mantiene como lengua oficial y predominante en la administración, medios de comunicación y educación, pero numerosas regiones preservan dialectos y lenguas como el azerí, lori, kurdo, gilakí, baluchi y árabe.

Mayoría musulmana y pluralidad religiosa

Irán se distingue como el país con la mayor población chiíta del mundo, con más del 90% de sus habitantes adheridos a esta rama del islam. Los sunitas, concentrados principalmente en provincias fronterizas con Irak, Pakistán y Afganistán, representan la otra gran comunidad musulmana.

La Constitución iraní reconoce oficialmente a minorías religiosas como cristianos, judíos y zoroastrianos, cada una con representación parlamentaria. Sin embargo, la fe bahaí, religión abrahámica, enfrenta prohibición y persecución sistemática desde la Revolución Islámica.

Potencia energética con recursos estratégicos

Irán posee algunas de las reservas de hidrocarburos más importantes del planeta, con aproximadamente el 10% de las reservas mundiales de petróleo y cerca del 15% de las reservas de gas natural. Este sector constituye el pilar fundamental de la economía nacional, representando directa e indirectamente hasta el 30% del Producto Interno Bruto.

La economía iraní también incluye un sector industrial diversificado que abarca petroquímica, siderurgia, cemento, construcción, industria automovilística, minería, agricultura y agroindustria. El sector servicios muestra crecimiento constante, aunque enfrenta obstáculos significativos debido a sanciones internacionales, hiperinflación, depreciación monetaria e ineficiencias estructurales.

Posición geográfica estratégica

Como segundo país más extenso de Oriente Medio después de Arabia Saudita, Irán ocupa una posición geopolítica crucial entre Europa y Asia. Comparte fronteras terrestres con siete naciones: Irak, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, Turkmenistán, Afganistán y Pakistán.

El control iraní sobre la orilla norte del estratégico estrecho de Ormuz, paso vital para el tráfico mundial de petróleo y gas natural licuado, consolida su papel como actor principal en el comercio global de hidrocarburos. Al sur, limita con Kuwait, Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, mientras que al norte comparte el mar Caspio con Rusia, región importante para pesca, rutas comerciales y recursos energéticos marinos.

Sistema político de República Islámica

La Revolución Islámica de 1979, que derrocó al sha Mohammad Reza Pahlevi, transformó a Irán en una República Islámica que combina instituciones republicanas con poder clerical. Desde 1989, el líder supremo es el ayatolá Alí Jamenei, quien ejerce como comandante en jefe de las fuerzas armadas y tiene autoridad sobre el poder judicial y la televisión estatal.

El presidente, elegido por sufragio universal cada cuatro años, dirige el poder ejecutivo, siendo Masud Pezeshkian el actual mandatario desde 2024. Los candidatos presidenciales requieren aprobación del Consejo de Guardianes, órgano no electo compuesto por religiosos y juristas que examina y puede vetar leyes parlamentarias. Las instituciones de la República Islámica son defendidas por los Guardianes de la Revolución, ejército ideológico que también controla sectores económicos estratégicos.