Crisis diplomática entre Colombia y Ecuador se agrava con aranceles del 100%
La relación bilateral entre Colombia y Ecuador enfrenta uno de sus momentos más críticos en años, tras una serie de desencuentros públicos entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa. Este jueves, el gobierno ecuatoriano anunció un incremento al 100% en la "tasa de seguridad" para las importaciones colombianas, una medida que entrará en vigor en mayo y que ha desencadenado un llamado a consultas de los embajadores de ambos países, dejando en suspenso los diálogos de normalización.
El centro del conflicto: seguridad y narcotráfico en la frontera
El núcleo de la disputa radica en la seguridad de la frontera compartida, que se extiende por más de 500 kilómetros. Desde el Palacio de Carondelet en Quito, se han realizado constantes señalamientos hacia la Casa de Nariño en Bogotá, acusando a Colombia de no implementar medidas efectivas para proteger los pasos fronterizos del narcotráfico. Estas críticas han escalado hasta convertirse en una guerra comercial, sin que hasta ahora se hayan logrado acercamientos exitosos para resolver la situación.
En respuesta a las medidas ecuatorianas, el presidente Gustavo Petro ordenó el regreso inmediato de la embajadora colombiana en Quito, María Antonia Velasco Guerrero. A través de su cuenta en X, Petro defendió enérgicamente su política de seguridad y lucha contra el narcotráfico, cuestionando lo que describió como un "debilitamiento" de los controles portuarios en Ecuador. Además, acusó al gobierno ecuatoriano de "mandar órdenes extranjeras buscando capos para que [lo] acusen en la frontera".
Historial de tensiones y declaraciones polémicas
El choque entre Petro y Noboa no es reciente. La reelección de Noboa en la presidencia ecuatoriana generó tensiones internas en el gabinete colombiano, específicamente entre Petro y su entonces canciller, Laura Sarabia. Mientras Sarabia reconoció la victoria de Noboa en redes sociales, Petro la desautorizó, expresando dudas sobre el proceso electoral.
Aunque parecía que las relaciones podrían mejorar con la asistencia de Petro a la posesión de Noboa en mayo de 2025, un encuentro planificado para discutir comercio y seguridad nunca ocurrió. En esa ocasión, Petro generó controversia al referirse a Jorge Glas, el expresidente ecuatoriano sentenciado por corrupción, como un "preso político". Incluso, criticó la invasión de la Embajada de México en Ecuador para capturar a Glas y prometió acciones para que la CIDH emitiera medidas cautelares a su favor.
Recientemente, Petro volvió a mencionar a Glas en un trino, afirmando que es un "ciudadano colombiano" y pidiendo su liberación, lo que Quito interpretó como un desafío directo. Noboa respondió en la misma red social, defendiendo la justicia ecuatoriana y acusando a Glas de ser un corrupto que debe responder ante la ley.
Medidas económicas y hallazgos militares agravan la situación
Además del aumento de aranceles, Ecuador ya había elevado al 30% los impuestos a las importaciones colombianas a inicios de este año, citando falta de reciprocidad y acciones firmes de Colombia. Noboa justificó estas medidas argumentando que se mantendrán "hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera". Como respuesta, Colombia suspendió la venta de energía a Ecuador, rechazando lo que calificó como medidas unilaterales.
Otro incidente que elevó las tensiones fue el hallazgo de un misil ecuatoriano en territorio colombiano hace algunas semanas. Aunque esto derivó en un diálogo entre viceministros de Exteriores, no se tomaron decisiones concretas, dejando la relación aún más tensionada.
Futuro incierto para la diplomacia bilateral
A pesar de intentos de acercamiento en las últimas semanas, incluido un fallido diálogo entre cancilleres, la relación sigue en un punto crítico. El llamado a consultas de los embajadores ha dejado en veremos cualquier posibilidad de normalizar los diálogos en el corto plazo. La crisis no solo afecta el comercio y la seguridad, sino que también pone en riesgo la estabilidad regional, con ambos países enfrentándose en una disputa que parece lejos de resolverse.



