Alerta mundial por confrontación militar entre Afganistán y Pakistán
La declaración de "guerra abierta" entre los gobiernos de Kabul e Islamabad ha desencadenado una respuesta unificada de la comunidad internacional, que urge a ambas naciones a detener inmediatamente los combates y retomar el camino diplomático. La escalada militar, caracterizada por bombardeos sobre territorio afgano, genera temores fundados sobre una desestabilización regional en una zona ya marcada por tensiones fronterizas, crisis humanitarias y amenazas extremistas.
China ofrece mediación y advierte sobre daños mutuos
El Gobierno chino manifestó su "profunda preocupación" por la situación y confirmó que está mediando "a través de sus propios canales" para aliviar las tensiones. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, expresó el pesar de Pekín por las víctimas y advirtió claramente que "si el conflicto continúa o se intensifica traerá daños y pérdidas a ambas partes".
China instó a Islamabad y Kabul a mantener la calma y ejercer moderación, resolviendo sus diferencias mediante el diálogo y la negociación. La potencia asiática reiteró su oposición "firmemente al terrorismo en todas sus formas", un tema central en las relaciones entre los dos países vecinos.
Pekín mantiene intereses estratégicos en la región, con una estrecha alianza con Pakistán a través del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) y ha desarrollado una relación pragmática con el gobierno talibán en Kabul desde su retorno al poder en 2021, centrada en cooperación en seguridad y protección de intereses económicos.
Rusia pide abandonar la "peligrosa confrontación"
El Ministerio de Exteriores ruso instó a Afganistán y Pakistán, "ambos amistosos" para Moscú, a cesar las hostilidades y regresar a la mesa de negociaciones. La portavoz María Zajárova expresó preocupación por "la aguda escalada de los enfrentamientos armados" y denunció bajas en ambos bandos, incluidos civiles.
Rusia, que actualmente es el único país que reconoce oficialmente al Gobierno talibán, reforzó sus contactos con Kabul tras el aislamiento internacional derivado de la guerra en Ucrania. A finales de enero, Afganistán confirmó conversaciones con autoridades del Ministerio de Defensa ruso para cooperar en seguridad regional, especialmente en Asia Central.
ONU alerta sobre consecuencias humanitarias graves
Desde Naciones Unidas, el relator especial para Afganistán, Richard Bennett, pidió "calma y contención" y advirtió que una guerra abierta podría tener graves consecuencias regionales. Subrayó que "toda la región está extremadamente tensa", recordando la inestabilidad también en la frontera afgana con Irán.
Bennett mostró especial preocupación por el impacto en refugiados y desplazados. Solo en 2025, 2,7 millones de afganos regresaron desde Irán y Pakistán, muchos de ellos de forma forzada. El relator presentó además ante el Consejo de Derechos Humanos un informe sobre las graves dificultades que enfrentan mujeres y niñas en el acceso a la salud en Afganistán.
Alemania se suma a las voces de preocupación
El Gobierno alemán también expresó su inquietud por los combates. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kathrin Deschauer, afirmó que Berlín observa la situación "con mucha preocupación". Alemania se sumó al llamamiento a la desescalada formulado por el secretario general de la ONU, António Guterres.
Según datos oficiales, varias decenas de ciudadanos alemanes residen en Afganistán y varios centenares en Pakistán, lo que añade un componente de seguridad consular a la preocupación de Berlín. La comunidad internacional mantiene un llamado unificado para que ambas naciones prioricen la protección de civiles y encuentren soluciones diplomáticas a sus diferencias.
