Presidente de Ecuador justifica aranceles a Colombia por inseguridad fronteriza
Ecuador justifica aranceles a Colombia por inseguridad fronteriza

Presidente ecuatoriano defiende aranceles a Colombia por problemas de seguridad fronteriza

El mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, ha justificado públicamente el incremento de los aranceles a las importaciones colombianas, que pasarán del 30% al 50% a partir del próximo domingo. Según sus declaraciones, esta medida constituye una respuesta directa a lo que calificó como un "descuido absoluto" por parte de Colombia en materia de seguridad fronteriza.

Argumentos de seguridad y económicos

Noboa sostiene que la falta de control colombiana ha obligado a su país a asumir un sobrecosto cercano a 400 millones de dólares anuales para resguardar la línea limítrofe. El presidente ecuatoriano explicó que el retiro de unidades militares colombianas a "varios centenares de kilómetros" de la frontera ha duplicado los costos de protección para Ecuador.

El mandatario vinculó directamente la política arancelaria con resultados en seguridad, afirmando que desde la entrada en vigor de la llamada "tasa de seguridad" del 30% el pasado 1 de febrero, las muertes violentas en las provincias fronterizas de Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos se habrían reducido en un 33,3%, según cifras oficiales de su gobierno.

Impacto económico y comercial

Desde el frente económico, Noboa defendió la medida argumentando que Colombia es actualmente el "peor socio comercial" de Ecuador, con un déficit acumulado de 1.100 millones de dólares. Detalló que en febrero de 2025 la balanza comercial mensual registró un saldo negativo de 90 millones de dólares, mientras que en el mes en curso el resultado sería positivo en 30 millones.

El presidente añadió que la recaudación derivada del arancel ha alcanzado 13 millones de dólares y que el empleo ha crecido dos puntos porcentuales, indicadores que, en su lectura, refuerzan la efectividad de la política adoptada.

Tensión bilateral y posición ante la Comunidad Andina

La tensión bilateral escaló luego de que Colombia respondiera con un arancel del 30% a 23 partidas arancelarias, agrupadas en 73 subpartidas de bienes agrícolas, alimenticios e industriales. Para Noboa, esta reacción debilita la demanda que Bogotá presentó ante la Comunidad Andina de Naciones (CAN) contra la tasa ecuatoriana.

"El argumento del Gobierno colombiano ante la Comunidad Andina era la ilegalidad de imponer un arancel. Si ellos aplican uno, anulan su propia demanda", afirmó el gobernante, sosteniendo que la reciprocidad deja sin piso jurídico la reclamación.

Medidas internas y llamado al diálogo

En paralelo, el Ejecutivo ecuatoriano busca contener eventuales efectos internos. Ante el anuncio de posibles paralizaciones de transportistas en la frontera, Noboa informó que el ministro de Transporte, Roberto Luque, se reunirá con representantes del sector para evitar bloqueos que agraven el conflicto.

Más allá de la disputa arancelaria, el presidente insistió en que Ecuador aspira a un "comercio justo" con Colombia, basado en esfuerzos equivalentes en seguridad y en reglas de reciprocidad. Como ejemplo, recordó que en 2017 Ecuador exportó más de 300 megavatios diarios de energía a Colombia a 1,6 centavos de dólar por kilovatio hora, mientras que durante la crisis energética ecuatoriana de 2024, el precio promedio de venta colombiano fue de 28 centavos.