EE.UU. negocia en secreto con nieto de Raúl Castro para transición en Cuba, replicando estrategia venezolana
EE.UU. negocia con nieto de Raúl Castro para transición en Cuba

Estados Unidos busca replicar en Cuba la estrategia aplicada en Venezuela

La administración del presidente estadounidense Donald Trump estaría llevando a cabo negociaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro, como parte de una estrategia para impulsar una transición política en la isla, según revelaciones del portal Axios.

Contactos directos ignorando al gobierno formal

Los contactos, confirmados por altos miembros de la administración Trump, estarían siendo adelantados por el secretario de Estado Marco Rubio, quien considera a Rodríguez Castro como la figura clave detrás del poder real en Cuba. Esta aproximación implica que Estados Unidos estaría deliberadamente ignorando al presidente formal Miguel Díaz-Canel, a quien ven como un mero aparato del régimen comunista sin margen real de maniobra.

Raúl Rodríguez Castro, conocido como 'Raulito' y apodado 'El Cangrejo', tiene 41 años y no solo es el cuidador principal de su abuelo, sino que mantiene vínculos estrechos con el conglomerado empresarial militar Gaesa, considerado el corazón económico del régimen cubano.

Paralelismo con la estrategia venezolana

La estrategia sigue un libreto similar al que desembocó en la caída de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Según fuentes consultadas, Washington estaría aplicando el mismo enfoque de doble vía:

  • Presión máxima mediante sanciones económicas
  • Conversaciones discretas con figuras del círculo íntimo del poder
  • Búsqueda de una transición controlada que evite el vacío de poder

Fuentes citadas por Axios describen a Rodríguez Castro como un empresario joven, más pragmático que ideológico, que representaría a una generación de cubanos que ha visto fracasar el modelo revolucionario y comprende la urgencia de algún tipo de apertura.

Contexto de crisis en la isla

Cuba atraviesa actualmente una de sus peores crisis económicas en décadas, con problemas que incluyen:

  1. Colapsos frecuentes de la red eléctrica nacional
  2. Limitaciones en cirugías hospitalarias por falta de recursos
  3. Escasez crónica de alimentos y combustible
  4. Caída libre del turismo, uno de los principales salvavidas financieros

La situación se agravó significativamente tras la salida de Maduro en Venezuela, cuyo petróleo subsidiado era vital para la economía cubana. Trump ya ha impuesto nuevas sanciones y ha amenazado con castigar a otros proveedores energéticos de la isla.

Complejidades de la apuesta cubana

A diferencia de Venezuela, Cuba presenta desafíos particulares para cualquier estrategia de transición:

  • No cuenta con una oposición estructurada y visible con capacidad para asumir el poder
  • El aparato del Partido Comunista es más compacto y el control social más extendido
  • La animadversión histórica entre sectores duros de Miami y La Habana complica cualquier arreglo

La semana pasada, un grupo de congresistas republicanos cubanoamericanos de Florida pidió formalmente al presidente Trump que abra un proceso penal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas en 1996, lo que elevaría dramáticamente la presión sobre el régimen.

Posiciones oficiales y desmentidos

El régimen cubano ya ha desmentido supuestos acercamientos, particularmente rumores de contactos con Alejandro Castro Espín, otro miembro influyente del clan. En una declaración reciente aseguró que no existe diálogo de alto nivel con Washington y que solo ha habido intercambios de mensajes.

El Departamento de Estado, por su parte, ha evitado confirmar o desmentir las conversaciones con Rodríguez Castro. Trump, mientras tanto, ha declarado recientemente: Cuba es ahora mismo una nación fallida. Estamos hablando con Cuba... y deberían hacer un trato.

Prioridad para Marco Rubio

Para el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de exiliados cubanos, el tema de Cuba representa una prioridad máxima y ocupa un lugar destacado en su agenda política. La pregunta central que emerge de estas revelaciones es si se tratará de una transición pactada que preserve parte del viejo orden o del preludio de una confrontación más abierta.

Lo que parece evidente es que, tras el éxito en Caracas, La Habana ha entrado de lleno en el radar estratégico de la Casa Blanca, con Washington buscando activamente figuras internas que puedan facilitar un cambio controlado en la isla caribeña.