Indígenas reabren Parque Tayrona y cobran ingreso pese a orden de cierre oficial
En un acto de desacato a las autoridades ambientales, comunidades indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta han procedido a reabrir el Parque Nacional Natural Tayrona y están cobrando el ingreso a los visitantes, a pesar de que existe una orden de cierre emitida por Parques Nacionales Naturales de Colombia. Esta medida se tomó originalmente para realizar trabajos de mantenimiento y conservación en el área protegida.
Desafío a la autoridad ambiental
Según reportes, los indígenas, quienes consideran el territorio como sagrado y parte de su patrimonio cultural, han establecido puntos de control en los accesos al parque. Allí, exigen un pago a los turistas que desean entrar, argumentando que tienen derecho a gestionar el uso de sus tierras ancestrales. Esta acción se produce en medio de tensiones históricas sobre la administración y los beneficios económicos derivados del turismo en la región.
Contexto del cierre oficial
Parques Nacionales había decretado el cierre temporal del Parque Tayrona, una de las reservas naturales más visitadas del país, con el objetivo de permitir la recuperación de los ecosistemas y ejecutar labores de infraestructura. No obstante, la reapertura por parte de los indígenas pone en riesgo estos planes y genera incertidumbre sobre el cumplimiento de las normativas ambientales.
Implicaciones y reacciones
La situación ha generado preocupación entre las autoridades, ya que podría afectar los esfuerzos de conservación y crear conflictos con los operadores turísticos legales. Además, se teme por la seguridad de los visitantes, dado que el parque no está operando bajo los protocolos oficiales. Hasta el momento, no se ha reportado una respuesta formal de Parques Nacionales, pero se espera que se tomen medidas para resolver el impasse.
<3>Impacto en la región CaribeEl Parque Tayrona es un motor económico clave para el Caribe colombiano, atrayendo a miles de turistas nacionales e internacionales cada año. Esta disputa por su control refleja problemas más amplios relacionados con los derechos territoriales de las comunidades indígenas y la gestión de áreas protegidas en Colombia. La resolución de este conflicto será crucial para el futuro del turismo sostenible en la zona.