Estados Unidos anuncia pago de deuda a la ONU pero mantiene presión por reformas estructurales
El embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, confirmó esta semana que su país comenzará "en unas semanas" a pagar los miles de millones de dólares que adeuda al organismo multilateral. Aunque el funcionario fue contundente al afirmar "vamos a pagar", evitó especificar el monto exacto que Washington desembolsará para saldar una deuda que, según diversos informes, supera los 2.000 millones de dólares para el presupuesto ordinario y una cantidad similar destinada a las misiones de paz.
Una inyección de capital en momento crítico para la ONU
Este anuncio llega en un contexto particularmente delicado para la organización internacional. En enero, el secretario general António Guterres había advertido sobre un riesgo real de parálisis institucional debido a que varios Estados miembros pagan con retraso o de forma incompleta sus aportes obligatorios. La situación se había agravado con el abandono estadounidense de al menos 30 organizaciones pertenecientes al sistema de la ONU en enero de 2026.
La exigencia de "más con menos" recursos
A pesar del compromiso de pago, Waltz fue enfático en que la administración estadounidense no abandonará su presión por cambios estructurales. "Seguiremos pidiendo a estos organismos que hagan al menos la misma cantidad, si no más, con menos" recursos financieros, precisó el embajador al reafirmar la exigencia de reformas internas que mejoren la eficiencia del sistema.
La postura de Washington genera particular atención dado que, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca hace poco más de un año, el país ha mantenido una relación tensa con el multilateralismo, reduciendo fondos a agencias específicas, retirándose de la Organización Mundial de la Salud y postergando contribuciones obligatorias de manera sistemática.
EE.UU. niega intención de reemplazar a la ONU
Ante los temores de que estas acciones busquen socavar el sistema internacional, Waltz aclaró que la "Junta de Paz" creada por Trump "no está destinada a reemplazar a la ONU, sino a complementarla". El diplomático también desestimó las propuestas de trasladar la sede del organismo fuera de Nueva York, que habían surgido tras las polémicas por la denegación de visas a líderes mundiales el año pasado.
La combinación de compromiso de pago y exigencia de reformas refleja la compleja posición estadounidense frente al multilateralismo, donde busca mantener influencia mientras impone condiciones de mayor eficiencia operativa y financiera a las instituciones internacionales.



