Estados Unidos se prepara para posible operación militar prolongada contra Irán
La tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán alcanza niveles críticos mientras Washington despliega capacidades militares avanzadas en el Golfo Pérsico y simultáneamente participa en negociaciones diplomáticas sobre el programa nuclear iraní. Este martes se desarrollará en Ginebra una segunda ronda de diálogo indirecto entre ambas naciones, mediada por Omán, en un intento por evitar un conflicto abierto que parece cada vez más probable.
Despliegue militar estadounidense sin precedentes
El presidente Donald Trump ordenó el despliegue del portaaviones más sofisticado del mundo, el USS Gerald R. Ford, que se suma al USS Abraham Lincoln ya posicionado en la región. Este último ya tuvo enfrentamiento directo con fuerzas iraníes cuando, el pasado 3 de febrero, uno de sus cazas F-35 destruyó un dron Shahed-139 que se dirigía hacia el buque estadounidense.
Según información exclusiva de Reuters, el Ejército de Estados Unidos se prepara activamente para operaciones militares sostenidas que podrían prolongarse semanas si Trump ordena un ataque. Dos funcionarios estadounidenses confirmaron que la planificación contempla no solo blancos nucleares, sino también centros de poder estatal y de seguridad, elevando significativamente el riesgo de un conflicto regional de gran escala.
Operación de mayor envergadura que acciones anteriores
El analista en defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre explica que una eventual intervención contra Irán involucraría múltiples componentes de las Fuerzas Armadas estadounidenses, con roles protagónicos para la Marina y la Fuerza Aérea. "Cuando hablamos de operaciones de esta envergadura, estamos hablando de un conjunto de actores, no solo del Ejército", sostuvo el especialista, destacando la participación crucial de servicios de inteligencia como la CIA, DIA y NSA.
Gómez de la Torre advierte que esta operación sería considerablemente más amplia que la operación Martillo de Medianoche de junio pasado, que se concentró únicamente en instalaciones nucleares. "Estaríamos hablando de algo de mayor envergadura, orientado también a la infraestructura de misiles balísticos, a la industria de drones, infraestructura conexa para desarrollar armas nucleares y blancos físicos de alto valor", explicó.
Riesgo de escalada regional y respuesta iraní
El analista señala que Irán mantiene capacidades balísticas relevantes, desarrollo avanzado de drones y posibilidad de responder contra más de una decena de países aliados de Washington en la región. "No es Venezuela. Son escenarios políticos y geográficos completamente distintos. El riesgo de escalada es muy alto", finalizó Gómez de la Torre.
Una eventual ofensiva estadounidense podría asemejarse a la operación León Ascendente ejecutada por Israel en junio de 2025, implicando golpes contra infraestructura crítica, capacidades para desarrollo nuclear, instalaciones de drones y blancos vinculados a la Guardia Revolucionaria y la Fuerza Quds.
Negociaciones diplomáticas con incentivos económicos
En paralelo al despliegue militar, Irán ha propuesto beneficios económicos concretos como parte de un eventual acuerdo nuclear. El viceministro iraní de Exteriores, Hamid Ghanbari, afirmó que "Estados Unidos debe beneficiarse de sectores económicos iraníes de alto rendimiento y de retorno rápido", mencionando cooperación en petróleo, gas, inversiones mineras y compra de aviones estadounidenses.
Ghanbari también exigió la liberación de activos iraníes bloqueados en el extranjero, que debe ser "real y utilizable, no meramente simbólica o temporal". Sin embargo, el viceministro Majid Takht-Ravanchi reiteró que el programa de misiles balísticos es innegociable por formar parte de la capacidad defensiva iraní.
Contexto estratégico cambiante
Gómez de la Torre encuadra este eventual movimiento dentro de un cambio doctrinal en la política exterior estadounidense, marcado por el retorno del "hard power" o poder duro. La actual estrategia apunta a una lógica de "paz por la fuerza", que prioriza la presión militar directa por encima de enfoques diplomáticos tradicionales.
Mientras el secretario de Estado Marco Rubio advirtió que alcanzar un acuerdo con Teherán es "muy difícil de lograr", los países de la región buscan contener la escalada por la vía diplomática. La situación presenta un delicado equilibrio entre preparativos militares exhaustivos y frágiles negociaciones que podrían definir el futuro de la estabilidad en Medio Oriente.



