La desesperanza de los desplazados ucranianos ante un posible acuerdo de paz
"El abuelo y papá habrán muerto por nada, todo esto ha sido por nada", exclamaba Nataliia a su hermana Galya durante un ataque de pánico tras conocer sobre las negociaciones de paz. Aquella noche del 25 de noviembre de 2025, Nataliia lloró sin consuelo, con las manos entumecidas, preguntándose cómo era posible que nunca más pisarían el suelo de su tierra natal en Lysychansk.
Una guerra que comenzó hace más de una década
Para Nataliia y Galya, el conflicto inició mucho antes de la invasión a gran escala de 2022. En mayo de 2014, oficiales rusos armados llegaron al colegio donde Galya enseñaba historia, con la intención de asesinarla por promover la cultura ucraniana. Poco después, las fuerzas rusas tomaron el control total de Lysychansk por la fuerza, forzando a miles a huir de sus hogares.
Como ellas, más de 10 millones de ucranianos han sido desplazados y perseguidos desde 2014, enfrentando una realidad donde las negociaciones entre Donald Trump y Vladimir Putin generan más incredulidad que esperanza, especialmente cuando las sirenas de bombardeos continúan sonando a diario.
El Donbás: punto crítico en las negociaciones
Lysychansk forma parte de la región de Luhansk, ubicada en el estratégico territorio del Donbás, que se ha convertido en el principal obstáculo para cualquier acuerdo de paz. Rusia ha manifestado abiertamente que exige control total sobre esta región antes de considerar un cese al fuego, una postura que ha estancado las conversaciones trilateral es con mediación estadounidense.
Desde las reuniones del 23 y 24 de enero en Emiratos Árabes Unidos, solo se ha confirmado un intercambio de prisioneros de guerra, sin avances concretos sobre los temas cruciales: el futuro del este de Ucrania y las garantías de seguridad contra futuras agresiones rusas.
Testimonios desde el exilio y el frente
Olga Dubyna, migrante ucraniana que trabaja en una oficina de pasaportes en Irlanda, sigue diariamente los reportes políticos con una mezcla de esperanza y escepticismo. "Trump dice que quiere acabar con la guerra, pero a todos se les olvida preguntarle a Putin si él sí quiere acabarla", comenta mientras recuerda su apartamento y la casa de campo familiar donde cultivaba papas y repollo.
Desde una perspectiva militar, Demyan (nombre cambiado por seguridad), oficial del ejército ucraniano con cuatro años de servicio, advierte que la inclusión del Donbás en las negociaciones es un instrumento de manipulación política. "Rusia está avanzando muy lentamente, haciendo sacrificios enormes por poco territorio. Lo que quieren es que Ucrania abandone el Donbás sin lucha, ignorando 12 años de fortificaciones militares construidas allí".
Preparación para una guerra prolongada
El ejército ucraniano se prepara para continuar la lucha durante años, incluso si se firma un acuerdo de paz. Demyan explica que cualquier congelación del conflicto solo prolongaría la tensión, con una línea del frente más extensa que obligaría a mantener fuerzas de defensa indefinidamente. "Ya tuvimos un cese al fuego entre 2014 y 2022, y cada mes Rusia violaba la tregua", recuerda, destacando que los militares ucranianos seguían muriendo durante esa supuesta "paz".
El paquete de 20 puntos y la realidad actual
Las negociaciones han avanzado hacia un paquete de 20 puntos que cubre desde garantías de seguridad hasta planes de reconstrucción, pero la realidad en el terreno contradice cualquier intención de paz. Con temperaturas de -20°C, ataques constantes a viviendas, transporte público e infraestructura energética, los ucranianos enfrentan meses sin luz ni calefacción, mientras el Kremlin insiste en control total del Donbás.
Elisabeth, líder de Ukrainian Action in Ireland, resume el sentimiento general: "No hay ninguna persona en el país que no quiera la paz, pero el precio a pagar por una paz sin justicia es muy alto". Desde el sector humanitario, cree que Putin busca ganancias políticas donde ha fallado militarmente, advirtiendo que cualquier acuerdo sería temporal antes de nuevos avances rusos.
La postura del gobierno y la opinión pública
El presidente Volodímir Zelenski mantiene una oposición firme a ceder territorio, insistiendo en que la decisión final recae en el pueblo ucraniano. Las estadísticas del Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS) revelan que el 75% de los ucranianos rechaza cualquier plan de paz que implique retirada del Donbás, mientras el 63% está dispuesto a soportar la guerra "durante el tiempo que sea necesario".
Sin embargo, un 40% apoyaría la cesión del Donbás a cambio de garantías de seguridad concretas, un punto clave para Zelenski, quien ha expresado disposición a firmar acuerdos si los aliados ofrecen dichas garantías.
Un futuro incierto
Mientras se esperan detalles oficiales sobre el plan de 20 puntos discutido en Abu Dabi, los ataques rusos continúan cada noche en todo el territorio ucraniano, intensificándose contra objetivos civiles. Para Olga, la posibilidad de ceder su tierra natal es impensable: "Si cierro los ojos, todavía puedo ver cada detalle de mi ciudad, los árboles de albaricoques, la tierra de mi papá".
A pesar de todo, conserva la esperanza de volver algún día a una Ucrania libre, lejos de la rusificación forzada, mientras miles como ella enfrentan el eco de un posible acuerdo de paz entre el sonido constante de las explosiones.