Irán reafirma posición nuclear ante cruciales negociaciones con Estados Unidos
El gobierno de Irán ha reiterado este martes su compromiso de no desarrollar armas nucleares bajo ninguna circunstancia, aunque mantendrá firmemente su derecho a utilizar tecnología atómica con fines pacíficos. La declaración fue realizada por el ministro de Exteriores y jefe negociador iraní, Abás Araqchí, apenas dos días antes de una nueva y crucial ronda de conversaciones con Estados Unidos programada para este jueves en Ginebra.
Posición clara en redes sociales
"Nuestras convicciones fundamentales son muy claras: Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares, ni los iraníes renunciaremos jamás a nuestro derecho a aprovechar los beneficios de la tecnología nuclear pacífica para nuestro pueblo", afirmó Araqchí a través de la red social X, estableciendo los parámetros de lo que será una negociación de alta tensión.
El ministro iraní sostuvo que acudirá a la mesa de negociaciones con "la determinación de alcanzar un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible", aunque reconoció que el camino hacia un entendimiento mutuo presenta numerosos desafíos.
Contexto de máxima presión militar
Estas conversaciones diplomáticas se desarrollan en un escenario particularmente complejo, marcado por lo que analistas describen como el mayor despliegue militar estadounidense desde la invasión de Irak. Estados Unidos ha posicionado en las cercanías de la República Islámica:
- Dos portaaviones de última generación
- Varios destructores equipados con sistemas avanzados
- Decenas de cazas de combate de alto rendimiento
Este despliegue militar sin precedentes añade una capa adicional de presión a unas negociaciones que ya de por sí cargan con el peso de décadas de desconfianza mutua.
Tercera ronda de negociaciones indirectas
El encuentro del jueves representará la tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Araqchí y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff. Las dos reuniones anteriores tuvieron lugar en Omán y Ginebra, con el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, actuando como intermediario clave entre las partes.
Tras esos encuentros preliminares, ambas delegaciones hablaron de "avances significativos", aunque mantienen posiciones divergentes sobre lo que cada parte considera líneas rojas innegociables.
Posiciones enfrentadas y demandas contrapuestas
Washington ha establecido claramente sus objetivos principales en estas negociaciones:
- Detener completamente el enriquecimiento de uranio por parte de Irán
- Limitar el alcance de los misiles iraníes para que no puedan alcanzar territorio israelí
- Poner fin al apoyo iraní a grupos regionales como Hamás e Hizbulá
Por su parte, Teherán ha manifestado cierta flexibilidad respecto a su programa nuclear, mostrándose dispuesto a aceptar algún tipo de limitación técnica a cambio del levantamiento de las sanciones económicas que asfixian su economía. Sin embargo, mantiene una postura firme en dos aspectos fundamentales: se niega categóricamente a renunciar a su programa de misiles balísticos y a dejar de apoyar a los grupos regionales que considera aliados estratégicos.
Advertencias cruzadas y retórica de confrontación
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha intensificado recientemente su retórica contra Irán, advirtiendo que "será un mal día para el país (Irán) y, muy tristemente, para su pueblo" si no se alcanza un acuerdo satisfactorio para Washington. Estas declaraciones se suman a una serie constante de amenazas que han marcado el tono de las relaciones bilaterales en los últimos meses.
Irán, por su lado, ha respondido con igual firmeza, advirtiendo que cualquier ataque contra su territorio será respondido con máxima contundencia y que el conflicto resultante se extendería inevitablemente por toda la región, con consecuencias impredecibles para la estabilidad global.
Oportunidad histórica según el negociador iraní
A pesar del tenso panorama, Araqchí mantiene un discurso que combina firmeza con pragmatismo. En su opinión, ambos rivales tienen ante sí una oportunidad histórica sin precedentes para alcanzar un acuerdo que aborde las preocupaciones mutuas y satisfaga los intereses fundamentales de ambas partes.
"El acuerdo está al alcance de la mano, pero solo si se da prioridad a la diplomacia", aseguró el ministro iraní, subrayando la importancia de mantener abiertos los canales de comunicación en un momento especialmente delicado para la seguridad internacional.
La comunidad internacional observa con preocupación estas negociaciones, consciente de que su resultado podría definir el panorama geopolítico de Oriente Medio durante las próximas décadas. La ONU ha hecho llamados reiterados a "continuar con la diplomacia" y evitar cualquier escalada que pudiera desembocar en un conflicto de proporciones regionales.