Israel intensifica ofensiva en Líbano con ataques a más de 500 objetivos
Las fuerzas israelíes han intensificado su ofensiva militar contra el Líbano, atacando más de quinientos objetivos en territorio libanés durante los primeros cinco días del conflicto renovado. Los bombardeos han sacudido especialmente los suburbios meridionales de Beirut, donde columnas de humo marcaron el amanecer este viernes tras una noche de intensos ataques aéreos.
Balance devastador y escalada continua
El portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, confirmó en una comparecencia por video que las Fuerzas de Defensa de Israel han ejecutado veintiséis oleadas de ataques, eliminando a más de setenta combatientes de Hezbolá. El balance humanitario es alarmante: al menos ciento veintitrés personas han muerto y seiscientas ochenta y tres han resultado heridas en territorio libanés, según reportes preliminares.
Este viernes se anunció una vigésimo séptima acometida contra los suburbios meridionales de Dahiye, en Beirut, que según el Ejército israelí incluyó, en las últimas veinticuatro horas, el bombardeo de ciento quince objetivos del grupo chií, algunos ubicados en edificios residenciales de la capital.
Crisis humanitaria en expansión
El impacto humanitario se agrava por horas. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados y la Organización Mundial de la Salud, los bombardeos han provocado al menos noventa y seis mil desplazados internos en Líbano. El director de emergencias de ACNUR, Ayaki Ito, advirtió que la cifra real podría ser aún mayor, ya que muchas personas huyeron hacia el norte por su cuenta sin ser registradas.
A la crisis interna se suma el movimiento migratorio en la región. La Organización Internacional para las Migraciones reportó que unos cincuenta mil refugiados sirios en Líbano han cruzado la frontera de regreso a Siria, una ruta que también han utilizado alrededor de tres mil seiscientos ciudadanos libaneses.
Detonante del conflicto y contexto regional
La ofensiva se desencadenó tras el ataque de Hezbolá contra Israel el pasado lunes, lanzado en apoyo a Irán y como represalia por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenení. El episodio reabrió heridas de un conflicto que nunca terminó del todo: pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, Israel continuaba ejecutando ataques casi diarios contra el sur del Líbano y había reforzado su presencia militar en la zona.
El portavoz israelí fue categórico al señalar que Hezbolá y el régimen iraní son "uno solo" y exigió al Gobierno libanés que "se deshaga" del grupo armado y de los soldados de la Guardia Revolucionaria iraní que operan desde su suelo. "De lo contrario, los perseguiremos y los atacaremos", advirtió.
Respuesta libanesa y llamado internacional
Ante embajadores de distintos países reunidos este viernes, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, fue directo: "La prioridad del Gobierno libanés es parar esta guerra". Salam describió la situación como un "momento peligroso y difícil" y rechazó que su país haya elegido este camino. "Esta guerra nos ha sido impuesta", denunció.
El primer ministro advirtió que la magnitud de los desplazamientos internos, especialmente desde el sur del país y los suburbios de Beirut, podría tener consecuencias "sin precedentes" a nivel humanitario y político, y alertó sobre un inminente "desastre humanitario". Ante los recursos "limitados" del Estado libanés, pidió apoyo internacional urgente para asistir a su población que ha sido la más afectada.
Evacuaciones masivas y panorama regional
La respuesta israelí incluyó órdenes de evacuación sin precedentes. El jueves, el portavoz castrense Avichai Adraee ordenó a los residentes de barrios como Burj al Barajneh, Hadath, Haret Hreik y Chiyah abandonar sus hogares hacia el este o el norte. Un día antes, otra directiva similar instruyó a cientos de miles de libaneses al sur del río Litani a desplazarse hacia el norte, generando una estampida masiva.
El panorama se inscribe en una región ya sobrecargada: Oriente Medio acogía, antes del estallido de estos conflictos, cerca de veinticinco millones de refugiados y desplazados internos. Mientras tanto, el Gobierno libanés ha tomado medidas internas contra Hezbolá: ha prohibido su actividad militar y se ha comprometido a desarmarlo, buscando deslindar la responsabilidad estatal de las acciones del grupo chií.
