Israel impide al patriarca latino de Jerusalén celebrar el Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro
En un hecho sin precedentes en siglos, las autoridades israelíes han impedido al cardenal Pierbattista Pizzaballa, jefe de la Iglesia Católica en Tierra Santa, y al custodio Fray Francesco, acceder a la emblemática iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén para celebrar la misa del Domingo de Ramos.
Intercepción y bloqueo del acceso
Según un comunicado oficial del Patriarcado Latino, ambos religiosos fueron interceptados por la Policía de Israel cuando se dirigían a la iglesia, viéndose obligados a regresar sin poder cumplir con la celebración litúrgica. "Se desplazaban solos y no en procesión", especificó la institución eclesiástica, destacando la naturaleza excepcional de esta medida.
La misiva del Patriarcado subraya que por primera vez en siglos se ha impedido a los dirigentes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en este sagrado recinto, considerado uno de los lugares más importantes del cristianismo por ser el sitio tradicional de la crucifixión y resurrección de Jesús.
Justificación de seguridad y rechazo internacional
La Policía israelí justificó la decisión alegando motivos de seguridad relacionados con la guerra con Irán, aunque no proporcionó detalles específicos sobre las amenazas concretas que habrían motivado esta restricción sin precedentes.
La medida ha generado inmediatas reacciones diplomáticas, con los gobiernos de Italia, Francia y España expresando su rechazo formal a la decisión israelí. Estos países europeos han considerado la acción como una interferencia injustificada en la libertad religiosa y una falta de sensibilidad hacia la comunidad católica mundial.
Grave precedente y repercusiones globales
El Patriarcado Latino calificó el incidente como "un grave precedente" que "demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada hacia Jerusalén".
La Semana Santa, que comienza con el Domingo de Ramos, representa uno de los períodos más significativos del calendario litúrgico cristiano, concentrando la atención de fieles de todo el planeta en los lugares santos de Jerusalén.
Este bloqueo se produce en un contexto de creciente tensión regional entre Israel e Irán, cuyos efectos secundarios están impactando ahora directamente en las prácticas religiosas y la gestión de los lugares sagrados compartidos en Tierra Santa.



