El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes 28 de abril al rey Carlos III del Reino Unido en la Casa Blanca, en una visita de Estado que buscaba fortalecer los lazos entre ambas naciones. Sin embargo, un análisis de lectura de labios realizado por expertos reveló una supuesta advertencia sobre el presidente ruso Vladimir Putin.
Revelaciones de los expertos en lectura de labios
Nicola Hickling y Jeremy Freeman, especialistas en lectura de labios, analizaron para el diario británico The Sun los primeros momentos del encuentro entre Trump y el monarca británico. Según Hickling, Trump mencionó a Putin en el contexto de la guerra en curso, diciendo: "Ahora mismo estoy hablando con Putin... quiere la guerra". Ante esto, el rey Carlos respondió: "Lo discutiremos más tarde".
El presidente estadounidense habría insistido: "Quiere más", a lo que el rey reiteró: "En otra ocasión". Luego, Trump añadió: "Tengo la sensación de que... si hace lo que dice, acabará con la población". El monarca volvió a responder: "Lo discutiremos más tarde", antes de retomar una conversación más distendida.
Detalles del diálogo según Freeman
Por su parte, Jeremy Freeman logró descifrar que, tras el saludo inicial, Carlos le dijo a Trump: "Hola, es un placer estar aquí", y a Melania: "Es un gusto verte". Luego, Trump preguntó en tono de broma: "¿Qué está pasando aquí?", mientras las parejas reían. Freeman señaló que la conversación posterior fue "demasiado inconexa" para ser analizada con precisión.
Cabe aclarar que estas interpretaciones son técnicas y no transcripciones oficiales, por lo que pueden no ser completamente exactas.
Contexto de la visita real
La visita del rey Carlos III y la reina Camila a Estados Unidos, la primera desde su coronación, duró cuatro días. Trump aprovechó la ocasión para destacar la cercanía entre ambos países, llamando a los británicos "los amigos más cercanos" de Estados Unidos. Incluso señaló un árbol plantado por la difunta reina Isabel II en la Casa Blanca como símbolo de ese vínculo.
El presidente elogió al rey como "un hombre muy elegante" y anticipó que su discurso ante el Congreso estadounidense haría que todos "envidien este hermoso acento" británico. Carlos III se convirtió en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso desde que Isabel II lo hiciera en 1991.
La reunión privada entre las parejas real y presidencial, que incluyó un té en el Salón Verde, duró unos 45 minutos, el doble del tiempo previsto.



