El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha intensificado una ofensiva inédita para revocar la ciudadanía a cientos de personas nacidas en el extranjero. Según revelaron medios como NBC News y The New York Times, el Departamento de Justicia ha puesto bajo investigación a más de 300 ciudadanos naturalizados, en un esfuerzo por endurecer los procesos de desnaturalización y perseguir lo que consideran fraudes en el sistema migratorio.
Cambio drástico en la tradición jurídica
La magnitud de la medida marca un giro drástico respecto a la tradición jurídica estadounidense, donde la pérdida de la nacionalidad era un recurso excepcional, reservado casi exclusivamente para criminales de guerra o individuos que ocultaron delitos graves durante su proceso de naturalización.
Despliegue de expertos para identificar casos
De acuerdo con los reportes, expertos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis) han sido desplegados en oficinas de todo el país con la misión de identificar entre 100 y 200 casos potenciales cada mes. Estos expedientes son remitidos al Departamento de Justicia para que fiscales federales inicien los procesos legales de revocación. Un portavoz de la entidad aseguró que el Gobierno está “totalmente enfocado en erradicar a los extranjeros delincuentes que defraudan el proceso de naturalización”, en línea con las directrices del fiscal general interino, Todd Blanche.
Objetivo: procesar el mayor número de remisiones en la historia
El objetivo es procesar el mayor número de remisiones en la historia del país, lo que representa un cambio de ritmo sin precedentes: durante el primer mandato de Trump se presentaron 102 casos en cuatro años, mientras que ahora se busca tramitar cientos en periodos mucho más cortos.
Criterios para la revocación
Los criterios para señalar a los ciudadanos incluyen riesgos para la seguridad nacional, participación en crímenes de guerra o actos de tortura, fraudes contra el Estado en programas como Medicaid o Medicare y omisión de violaciones a los derechos humanos en las solicitudes de naturalización.
Agenda migratoria más amplia
Esta política se enmarca en una agenda más amplia de control migratorio, que también contempla el envío de agentes federales a ciudades principales para misiones de deportación y la habilitación de grandes almacenes como centros de detención.
Incertidumbre entre los naturalizados
El impacto de la iniciativa ha generado incertidumbre entre los naturalizados. Cada año, cerca de 800.000 personas completan su proceso de ciudadanía en Estados Unidos, por lo que los 300 casos bajo investigación representan una fracción mínima del total. Sin embargo, la agresividad de la campaña ha encendido alarmas sobre la estabilidad de la nacionalidad para quienes nacieron fuera del territorio estadounidense. El Departamento de Justicia mantiene su postura de avanzar “a toda velocidad” para garantizar que cualquier persona que haya burlado la ley durante su trámite de ciudadanía rinda cuentas ante la justicia federal.



