OIEA contradice a EE. UU. e Israel sobre programa nuclear iraní
En un pronunciamiento que genera tensiones diplomáticas significativas, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) se distanció este martes de las justificaciones presentadas por Estados Unidos e Israel para sus ataques contra instalaciones nucleares iraníes, afirmando categóricamente que no posee evidencias de que el régimen de Teherán busque desarrollar armamento atómico.
Declaraciones contundentes del director general
Rafael Grossi, director general de la agencia nuclear de la ONU, declaró en entrevista con CNN desde Viena: "Si bien existen muchos motivos de preocupación sobre el programa nuclear iraní, no iba a haber una bomba mañana ni pasado mañana". El diplomático argentino enfatizó que el organismo nunca ha tenido información que indique la existencia de un programa sistemático y estructurado para fabricar armas nucleares en Irán.
Grossi recordó que esta posición fue establecida por el OIEA el año pasado y se mantiene vigente, a pesar de las intensas acusaciones de Washington y Tel Aviv sobre las supuestas intenciones militares del programa nuclear iraní.
Contexto del conflicto y verificaciones
La situación se ha vuelto particularmente tensa desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques el pasado sábado contra instalaciones nucleares iraníes, argumentando preocupaciones sobre el desarrollo de armamento atómico. Sin embargo, Grossi reveló datos cruciales que contradicen esta narrativa:
- Han transcurrido siete meses desde la última verificación del OIEA sobre las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán
- El organismo pudo inspeccionar 13 sitios nucleares no bombardeados en enero, pero no tuvo acceso a los tres sitios clave que fueron atacados
- Antes del conflicto de los 12 días del año pasado, el OIEA estimó que Irán poseía 440 kg de uranio enriquecido al 60%, mientras que el necesario para fabricar armas nucleares es del 90%
Preocupaciones legítimas pero sin evidencias de intenciones militares
El director del OIEA reconoció que existen motivos válidos de preocupación respecto al programa nuclear iraní, entre los que destacó:
- La acumulación "injustificada" de combustible nuclear con potencial uso militar
- La falta de transparencia por parte del régimen iraní en sus actividades
- La imposibilidad de inspeccionar completamente todas las instalaciones nucleares
No obstante, Grossi fue enfático al señalar: "Obviamente, hay países —y este es el caso de Estados Unidos o Israel o quizás otros— que pueden tener la impresión de que todas estas actividades están dirigidas directamente a la fabricación de un arma nuclear. Nosotros, desde el OIEA, no nos dedicamos a juzgar intenciones".
Reacción iraní y tensiones regionales
Mientras tanto, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, calificó de "hipócritas" a los países europeos que no han condenado la agresión de Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes advirtieron que cualquier nación europea que participe en hostilidades contra Irán será considerada parte en el conflicto, con todas las consecuencias que ello implica.
Bahreini insistió en que la respuesta iraní a la ofensiva estadounidense e israelí no constituye una "guerra regional" y que Teherán solo se dirige a objetivos militares de Estados Unidos en la zona, manteniendo órdenes estrictas para evitar daños a instalaciones civiles en países vecinos.
Esta divergencia de posiciones entre el OIEA y los gobiernos de EE. UU. e Israel plantea interrogantes significativos sobre las justificaciones presentadas para los ataques militares y subraya la complejidad del panorama diplomático en torno al programa nuclear iraní.



