Secretario de Estado estadounidense busca calmar tensiones en Múnich
En un discurso conciliador durante la Conferencia de Seguridad de Múnich 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, intentó calmar las crecientes tensiones en las relaciones transatlánticas, asegurando a los líderes europeos que su país no busca separarse de Europa, sino más bien "revitalizar una vieja amistad".
Un tono diferente al de administraciones anteriores
Tras meses de desencuentros por las amenazas arancelarias y las polémicas declaraciones del presidente Donald Trump sobre Groenlandia, las palabras de Rubio fueron recibidas con aplausos por parte de la audiencia europea. "En una época en la que los titulares anuncian el fin de la era transatlántica, que quede claro para todos que este no es ni nuestro objetivo ni nuestro deseo", afirmó el diplomático estadounidense.
El discurso marcó un contraste significativo con las duras críticas expresadas el año anterior en el mismo escenario por el vicepresidente JD Vance, quien había anticipado un cambio radical en la actitud de la Administración Trump hacia el Viejo Continente.
Condiciones claras bajo la visión Trump
A pesar del tono conciliador, Rubio dejó claro que cualquier revitalización de la alianza debe hacerse bajo los términos específicos de la visión del presidente Trump sobre el nuevo orden mundial. "El ayer ha terminado y el futuro es inevitable", declaró el secretario de Estado, enfatizando que Estados Unidos quiere "que Europa sea fuerte" y sobreviva, reconociendo que los destinos de ambas regiones están intrínsecamente entrelazados.
Rubio sostuvo que las dos grandes guerras del siglo XX sirven como "recordatorio constante" de esta interdependencia histórica, al tiempo que destacó la contribución de los aliados europeos en conflictos como Corea y Afganistán.
Críticas al orden internacional establecido
El diplomático estadounidense llamó a Europa a resolver lo que denominó "errores del pasado", criticando específicamente:
- La "peligrosa ilusión" posterior a la caída del Muro de Berlín de que todas las naciones se convertirían en democracias liberales
- La creencia de que los lazos comerciales reemplazarían la idea de nación
- La noción de que viviríamos en un mundo sin fronteras
Rubio argumentó que organizaciones como la ONU "no fueron capaces" de resolver conflictos actuales en Gaza y Ucrania, ni de contener adecuadamente el programa nuclear iraní o enfrentar las amenazas provenientes de Venezuela, lo que según él obligó a Estados Unidos a asumir un liderazgo más directo.
Reacciones europeas: alivio mezclado con cautela
Las reacciones entre los líderes europeos fueron mixtas. El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, reconoció que "sabemos que él es un socio real", mientras que su colega de Defensa, Boris Pistorius, advirtió que la alianza transatlántica "también debe tener sentido para Europa".
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, llamó específicamente a la cautela, recordando que la crisis por Groenlandia "desafortunadamente no ha pasado". Por su parte, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, enfatizó que el mensaje tranquilizador de Rubio no cambiaría la estrategia europea de construir una Europa fuerte e independiente.
Un llamado a reformar, no a desmantelar
En un punto particularmente significativo, Rubio sostuvo que "no necesitamos abandonar el sistema de cooperación internacional que creamos" tras la Segunda Guerra Mundial, ni "desmantelar las instituciones globales del antiguo orden que construimos juntos", sino más bien reformarlas y reconstruirlas para adaptarlas a las realidades actuales.
El discurso del secretario de Estado estadounidense representa un intento cuidadosamente calibrado de mantener los lazos transatlánticos mientras se alinea con la visión disruptiva de la Administración Trump sobre el orden mundial, dejando claro que cualquier renovación de la alianza deberá acomodarse a los nuevos términos establecidos desde Washington.