Taiwán, chips y petróleo: claves de la cumbre Trump-Xi
Taiwán, chips y petróleo: claves de cumbre Trump-Xi

La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping dejó sobre la mesa algunos de los temas más sensibles para la economía y la geopolítica mundial: Taiwán, inteligencia artificial, petróleo, comercio y seguridad internacional. Aunque el mandatario estadounidense aseguró que ambos alcanzaron “acuerdos comerciales fantásticos”, horas después de terminada la cumbre en Pekín todavía no existían anuncios oficiales conjuntos ni detalles confirmados por el gobierno chino.

Taiwán volvió al centro de la tensión entre China y Estados Unidos

El tema taiwanés terminó convirtiéndose en uno de los puntos más delicados de la cumbre. Antes del encuentro, Trump había señalado que discutiría con Xi la venta de armas estadounidenses a Taiwán, una postura que llamó la atención porque Washington históricamente evita consultar este tipo de decisiones con Pekín. Tras la reunión, el mandatario estadounidense dijo que tomará una decisión “en un periodo de tiempo relativamente corto” sobre este asunto. China, que considera a Taiwán parte de su territorio, ha reiterado su intención de recuperar la isla y no descarta el uso de la fuerza. Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó bajar la tensión y aseguró que “la política estadounidense sobre el tema de Taiwán no ha cambiado”.

Pese a los mensajes diplomáticos y los gestos cordiales mostrados durante la visita, el trasfondo geopolítico siguió marcando el encuentro. Según medios estatales chinos citados en un cable de AFP, Xi advirtió que un mal manejo del tema taiwanés podría llevar a ambos países a un “conflicto”. La reunión también dejó imágenes de cercanía política. Trump describió a Xi como un “gran líder” y “amigo”, mientras el mandatario chino calificó la visita como “histórica” y habló de una “nueva relación bilateral” basada en una “estabilidad estratégica constructiva”.

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Chips, inteligencia artificial y restricciones tecnológicas

Otro de los temas centrales de la cumbre fue la competencia tecnológica, especialmente en torno a los chips avanzados y la inteligencia artificial, dos sectores considerados estratégicos tanto por Washington como por Pekín. Dentro de lo que se sabe hasta el momento, no hubo anuncios concretos sobre los chips de Nvidia, pese a que su director ejecutivo, Jensen Huang, hacía parte de la delegación empresarial estadounidense. Actualmente, las empresas tecnológicas chinas tienen restricciones para adquirir los chips más avanzados de la compañía debido a normas de exportación impulsadas por Estados Unidos. Sin embargo, funcionarios estadounidenses aseguraron que ambos gobiernos sí discutieron posibles “barreras de seguridad” para el uso de inteligencia artificial. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que las “dos superpotencias” van a empezar a dialogar.

Petróleo, Boeing y comercio dominaron los anuncios de Trump

Trump también aseguró que Xi Jinping aceptó ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el tránsito mundial de petróleo y gas, afectada por la tensión regional en Oriente Medio. Según el mandatario estadounidense, Xi le aseguró que China no suministraría material militar a Irán y expresó disposición para colaborar frente a la crisis. “Si puedo ser de alguna ayuda, estaré encantado de ayudar”, dijo Trump al relatar la conversación con su homólogo chino, en la que también habló de posibles compras chinas de petróleo, soja y aviones estadounidenses. Trump aseguró inicialmente que Pekín compraría “200 grandes” aviones Boeing y luego afirmó que el compromiso podría llegar hasta 750 aeronaves, lo que calificó como “el mayor pedido de la historia”.

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No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China evitó confirmar o desmentir las declaraciones hechas por Trump sobre estos posibles acuerdos comerciales, por lo que la ausencia de anuncios oficiales dejó una sensación de cautela alrededor de la cumbre. Incluso Trump reconoció posteriormente que durante el encuentro no se habló de aranceles, pese a que se esperaba una conversación sobre la tregua comercial vigente entre ambos países. Para algunos analistas citados por AFP, el encuentro dejó señales positivas, aunque todavía frágiles; con lo cual, se puede decir por ahora que la cumbre terminó convertida en una fotografía del actual equilibrio entre China y Estados Unidos, donde hay cooperación económica en algunos frentes, pero fuertes tensiones en tecnología, seguridad y geopolítica global.