El presidente de China, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, protagonizaron este jueves en Pekín una renovada muestra de cooperación durante la segunda jornada de la visita del mandatario a China, aunque los anuncios económicos quedaron pendientes. La reunión, que se extendió por más de dos horas en el Gran Palacio del Pueblo, evidenció el delicado equilibrio entre la distensión diplomática y las tensiones estratégicas que definen la relación bilateral.
Taiwán e Irán concentran las diferencias
La visita estuvo acompañada por una poderosa delegación empresarial estadounidense compuesta por ejecutivos como Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; y Jensen Huang, de Nvidia, cuya presencia subrayó el peso económico y tecnológico de la gira. Xi aseguró ante los empresarios que las puertas de China “solo se abrirán cada vez más”, mientras Trump afirmó que había llevado a Pekín a los principales líderes corporativos estadounidenses como muestra de “respeto” hacia China.
Tono cordial y gestos simbólicos
Ambos mandatarios mantuvieron un tono cordial. Trump elogió a Xi como “un gran líder” y aseguró que mantienen una relación “fantástica”, mientras que el presidente chino defendió que ambos países deben ser “socios y no rivales”. La agenda incluyó una visita conjunta al Templo del Cielo, un banquete de Estado y una invitación para que Xi visite la Casa Blanca en septiembre. Pese al ambiente favorable, no hubo anuncios de gran alcance sobre la tregua comercial pactada en Busan ni sobre posibles compras chinas de aviones Boeing, soja estadounidense o acceso de firmas chinas a chips avanzados de Nvidia.



