Gobierno talibán afirma capacidad de respuesta militar pero enfatiza vía diplomática
El régimen talibán de Afganistán declaró este viernes que se encuentra preparado para responder a cualquier acción agresiva por parte de Pakistán, aunque reiteró de manera enfática que su prioridad estratégica sigue siendo alcanzar una solución negociada al conflicto bilateral que se ha intensificado en las últimas semanas.
Postura oficial del portavoz talibán
Zabihullah Mujahid, portavoz oficial del gobierno talibán, manifestó durante una conferencia de prensa que "siempre hemos insistido en una solución pacífica y todavía queremos que el problema se resuelva mediante conversaciones constructivas". Sin embargo, el representante no descartó la posibilidad de una respuesta militar contundente si las circunstancias lo exigen.
Mujahid reveló detalles operacionales significativos, confirmando que las fuerzas talibanes han logrado capturar 19 puestos militares y dos cuarteles generales paquistaníes en territorio afgano. Según su explicación, esta acción militar tenía como objetivo principal enviar un mensaje claro de disuasión a las autoridades de Islamabad.
Advertencia contundente y justificación de acciones
"Nuestra mano puede llegar a su cuello", advirtió el portavoz talibán de manera gráfica, añadiendo posteriormente que cualquier "acto malicioso futuro será respondido con la fuerza necesaria". Esta declaración se produce en el contexto de lo que Pakistán ha denominado oficialmente como "guerra abierta" contra Afganistán, que incluyó bombardeos aéreos sobre varias ciudades afganas, entre ellas la capital Kabul.
El portavoz justificó las acciones militares talibanes como actos de legítima defensa en respuesta a los bombardeos paquistaníes ejecutados el fin de semana anterior en las provincias de Jalalabad y Paktika. Durante esos ataques, según denunció Mujahid, perdieron la vida numerosas mujeres y niños civiles, lo que calificó como una violación grave del derecho internacional humanitario.
Punto central de la disputa bilateral
Respecto al principal punto de fricción entre ambas naciones -el presunto refugio que los talibanes brindarían al grupo insurgente Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP)-, el portavoz insistió en que se trata de un "asunto interno" de Pakistán que precede cronológicamente al regreso de los fundamentalistas islámicos al poder en Afganistán en agosto de 2021.
"No es razonable ni aceptable que Pakistán intente imponernos su viejo problema interno", subrayó Mujahid con firmeza. El representante talibán condicionó explícitamente cualquier retorno a la mesa de negociaciones a que Islamabad deje de "externalizar sus fallos de seguridad interna" hacia territorio afgano.
Antecedentes diplomáticos fallidos
Este renovado llamado al diálogo se produce tras el evidente fracaso de los acercamientos diplomáticos previos que tuvieron lugar en Catar a finales del año pasado. En esas conversaciones, delegaciones de alto nivel de ambos países negociaron un acuerdo de alto el fuego que apenas logró mantenerse operativo durante unas pocas semanas antes de colapsar.
Mujahid expresó su decepción por aquellos esfuerzos diplomáticos realizados en Doha, acusando directamente al gobierno paquistaní de haber incumplido sistemáticamente los términos establecidos en el cese de hostilidades. Según su versión, Islamabad no respetó los compromisos adquiridos, lo que llevó a la reanudación de las operaciones militares en la frontera compartida.
La situación actual representa una escalada significativa en las tensiones históricas entre ambos países, con el gobierno talibán manteniendo una postura aparentemente contradictoria: por un lado, demostrando capacidad y voluntad militar mediante acciones concretas, y por otro, insistiendo en la vía diplomática como solución preferencial al conflicto.
