Trump anuncia retirada inminente de EE.UU. de conflicto con Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este martes que su país pondrá fin a la guerra contra Irán en un plazo de dos a tres semanas, señalando que los objetivos militares principales se han cumplido y que otras naciones deberán asumir la responsabilidad sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
Plazo concreto y críticas a aliados
"Diría que en dos semanas, tal vez dos semanas, tal vez tres", afirmó Trump a periodistas en la Casa Blanca. "Nos iremos porque no hay razón para que hagamos esto". El mandatario expresó su frustración con los aliados de Estados Unidos por no contribuir significativamente a reabrir el estrecho de Ormuz, la crucial vía marítima que transporta aproximadamente el 20% del petróleo marítimo mundial y que permanece prácticamente cerrada desde el inicio del conflicto.
Trump ha hecho públicas sus quejas mediante redes sociales, exhortando a sus aliados a "conseguir su propio petróleo" y advirtiendo: "Tendréis que empezar a aprender a defenderos, Estados Unidos ya no estará ahí para ayudaros, igual que vosotros no estuvisteis ahí para nosotros". Según fuentes cercanas al presidente, estas declaraciones reflejan su enfado con miembros de la OTAN y otros socios internacionales.
Impacto económico y objetivos militares
La situación ha generado importantes repercusiones económicas globales. El precio del petróleo Brent se disparó cerca de un 60% desde que comenzó la guerra, mientras que la gasolina en Estados Unidos superó los 4 dólares por galón por primera vez desde 2022. Los mercados reaccionaron positivamente a las declaraciones de Trump, con el S&P 500 subiendo un 2,9% y el Nasdaq Composite un 3,8% ante especulaciones de una posible salida al conflicto.
Sin embargo, la Casa Blanca ha intentado diferenciar entre los objetivos estratégicos y la reapertura del estrecho. La secretaria de prensa Karoline Leavitt reiteró que los objetivos principales son destruir la armada iraní, eliminar misiles balísticos, desmantelar infraestructura industrial de defensa e impedir que Irán obtenga armas nucleares. "Estamos trabajando para reabrir completamente el estrecho", declaró Leavitt, pero no lo incluyó como objetivo militar fundamental.
Negociaciones y futuro del estrecho
Trump indicó que aún es posible llegar a un acuerdo con Irán durante las próximas semanas. "Estamos terminando el trabajo, y creo que en unas dos semanas, tal vez un par de días más, lo terminaremos", dijo el presidente. "Pero queremos resolver absolutamente todo lo que tienen pendiente".
El mandatario sugirió que la reducción de la amenaza militar iraní podría permitir que el cierre del estrecho se resuelva por sí solo. "Bueno, creo que se abrirá automáticamente, pero mi postura es que he aniquilado al país. Ya no les queda fuerza, y que los países que utilizan el estrecho lo abran", declaró Trump al New York Post.
Preocupaciones estratégicas y políticas
Analistas señalan que una retirada estadounidense reduciría significativamente la influencia de Washington sobre Teherán, especialmente porque aliados europeos y del Golfo solo están interesados en una misión limitada para abrir el estrecho, no en objetivos estratégicos más amplios. Emiratos Árabes Unidos es el único país árabe del Golfo que ha manifestado intención de unirse a una fuerza naval para reabrir Ormuz.
La situación representa un riesgo político para Trump, quien basó su campaña en no iniciar nuevas guerras y cuyo Partido Republicano enfrenta elecciones de mitad de mandato en noviembre. Funcionarios de la Casa Blanca están preocupados por el impacto económico del conflicto en legisladores republicanos que buscan la reelección.
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, defendió la postura del gobierno: "El presidente Trump siempre ha sido claro respecto a las perturbaciones a corto plazo derivadas de la Operación Furia Épica. Sin embargo, la trayectoria económica a largo plazo de Estados Unidos se mantiene sólida".
Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio estableció una conexión clara entre los objetivos de la guerra y la reapertura del estrecho, afirmando que sería inaceptable que Irán continuara imponiendo control sobre la vía marítima tras finalizar las operaciones. "El mundo entero debería estar indignado", declaró Rubio tras reunirse con el Grupo de los Siete.



