El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes haber alcanzado “acuerdos comerciales fantásticos” y resuelto “muchos problemas” durante su cumbre con el presidente chino, Xi Jinping, en Pekín. Sin embargo, horas después de concluido el encuentro, no se conocen detalles oficiales de los supuestos compromisos.
Trump viajó a China con objetivos claros
Trump viajó a la capital china con el objetivo de cerrar pactos en sectores como agricultura, aviación e inteligencia artificial, además de abordar diferencias en áreas geoestratégicas sensibles. El mandatario afirmó que Xi aceptó abrir el estrecho de Ormuz y comprar aviones Boeing, petróleo y soja estadounidenses. Pekín, en cambio, no confirmó ni desmintió esas declaraciones, reflejando la cautela que marcó la reunión.
Acuerdos comerciales sin anuncios oficiales
Durante un paseo por los jardines de Zhongnanhai, Trump celebró que “cerramos unos acuerdos comerciales fantásticos, excelentes para ambos países” y aseguró que se resolvieron “muchos problemas diferentes que otras personas no habrían podido resolver”. Xi calificó la visita como “histórica” y habló de una “nueva relación bilateral de estabilidad estratégica constructiva”.
En entrevistas posteriores, Trump afirmó que China se comprometió a comprar 200 aviones Boeing, con la posibilidad de ampliar el pedido a 750. También mencionó interés chino en adquirir petróleo y soja de Estados Unidos. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino evitó confirmar esos puntos y se limitó a pedir un “alto el fuego integral” en Oriente Medio y la reapertura de rutas marítimas.
Taiwán y tensiones geopolíticas
La cordialidad inicial se vio opacada por la advertencia de Xi sobre Taiwán, isla democrática que Pekín reclama como parte de su territorio. Según medios estatales, el líder chino advirtió que un mal manejo del tema podría empujar a ambos países a un “conflicto”. Trump reconoció que hablaron “mucho sobre Taiwán” pero aseguró que se limitó a escuchar.
El secretario de Estado Marco Rubio reiteró que “la política estadounidense sobre Taiwán no ha cambiado”. Analistas consideran que la nueva definición de las relaciones bilaterales como “estabilidad estratégica constructiva” es positiva, aunque advierten que se trata de una estabilidad frágil que no elimina las fricciones de fondo.
Este contenido fue creado con apoyo de una Inteligencia Artificial y revisado por un periodista del equipo de Noticias RCN.



