Trump reafirma su agenda en tenso discurso del Estado de la Unión
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronunció este martes su primer discurso del Estado de la Unión desde su regreso a la Casa Blanca, en una intervención marcada por un tono triunfalista, fuertes tensiones políticas y el silencio absoluto de la bancada demócrata. "Nuestra nación ha vuelto. Más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca", declaró Trump al inicio de su alocución, estableciendo desde el primer momento el carácter desafiante de su mensaje.
Economía y política exterior como ejes centrales
El mandatario republicano aseguró que el país atraviesa "la época dorada de Estados Unidos" y dedicó gran parte de su intervención a reivindicar los logros de su administración en materia económica, control migratorio y política exterior. En este último ámbito, la primera referencia fue para Venezuela, a la que Trump calificó como "nuestro nuevo amigo y socio", destacando que ha suministrado más de 80 millones de barriles de petróleo.
"La producción de petróleo estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios", añadió el presidente como muestra de lo que considera su éxito económico. "Estamos restaurando la seguridad y la dominación de Estados Unidos en el hemisferio occidental", afirmó, señalando que amplias zonas de la región, incluidas partes de México, han estado bajo el control de cárteles de la droga.
Endurecimiento del discurso antimigrante
En materia migratoria, Trump reivindicó su política al sostener que en los últimos nueve meses "cero inmigrantes ilegales han sido admitidos en Estados Unidos". El mandatario también defendió su estrategia contra el narcotráfico, asegurando que el flujo de fentanilo se ha reducido en un 56%.
En el frente económico, atacó directamente a su antecesor, Joe Biden, a quien responsabilizó de haber dejado "la peor inflación en la historia" del país. Trump afirmó que su gobierno ha logrado reducirla en pocos meses al nivel más bajo en cinco años, destacando además la creación de 70.000 empleos durante su administración.
Defensa de los aranceles pese a revés judicial
Uno de los puntos más polémicos fue la defensa de su política arancelaria, incluso después del reciente revés de la Corte Suprema que limitó sus gravámenes. "Fue algo muy lamentable (la decisión de la Corte Suprema), pero la buena noticia es que casi todos los países quieren mantener los acuerdos que ya se suscribieron", argumentó Trump.
El presidente sostuvo que mantener los aranceles globales que ha impuesto implica que "no será necesaria ninguna acción del Congreso" y afirmó que estos gravámenes podrían reemplazar sustancialmente el impuesto sobre la renta como forma de financiar al gobierno federal.
Tensión política y ausencias demócratas
La narrativa de logros presentada por Trump contrastó marcadamente con el clima político que rodeó la jornada. La fractura partidista se hizo visible dentro y fuera del recinto del Capitolio. "Esta unión está en crisis en este momento", afirmó el senador demócrata Chris Murphy incluso antes de que Trump llegara al lugar.
La tensión se trasladó también a gestos simbólicos dentro del hemiciclo. El representante Al Green levantó un cartel con la frase "¡LOS NEGROS NO SON SIMIOS!", en referencia a un video racista difundido recientemente por Trump sobre los Obama, lo que provocó abucheos desde las bancadas republicanas.
En señal de rechazo, al menos 40 congresistas demócratas optaron por no asistir al discurso como forma de boicot, en protesta por la dureza de la política migratoria de la Casa Blanca. Varios legisladores demócratas invitaron como asistentes a víctimas vinculadas al caso Epstein, manteniendo vigente un tema que continúa persiguiendo al presidente.
Contexto complejo y baja popularidad
El discurso se produjo en uno de los momentos más complejos de la joven presidencia de Trump, con un cúmulo de presiones políticas, judiciales y económicas que han erosionado su margen de maniobra. La semana pasada, la Corte Suprema anuló buena parte de su estrategia comercial y arancelaria, representando un revés directo a uno de los pilares de su agenda económica.
Paralelamente, su popularidad atraviesa su punto más bajo desde que regresó a la Casa Blanca. Según una encuesta de The Washington Post, ABC News e Ipsos, apenas el 39% de los estadounidenses aprueba su gestión, mientras que un 60% la desaprueba. El sondeo muestra que por amplios márgenes los votantes rechazan su manejo de la economía y de la inmigración.
Ese malestar tiene un correlato en los indicadores económicos. Trump llegó al poder con el lema "Estados Unidos primero", pero esa promesa no termina de traducirse en resultados claros: el crecimiento en 2025 fue del 2,2%, por debajo del año anterior; la inflación se mantiene elevada (2,9% interanual en diciembre) y, aunque el empleo conserva un buen ritmo, no ha sido suficiente para compensar la percepción de estancamiento.
De cara a las elecciones legislativas de noviembre, el escenario anticipa una posible recomposición del equilibrio de poder en el Congreso, añadiendo otra capa de incertidumbre al ya complejo panorama político que enfrenta la administración Trump.