Trump llega a Pekín para cumbre con Xi en medio de tensiones comerciales y presión sobre Irán
Trump llega a Pekín para cumbre con Xi en medio de tensiones

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a Pekín acompañado por directivos de grandes compañías estadounidenses para sostener su primera cumbre bilateral con Xi Jinping desde 2017. La visita está marcada por la disputa comercial entre las dos potencias, las tensiones tecnológicas y la presión de Washington sobre China para que intervenga en la crisis con Irán. El mandatario republicano aseguró antes de aterrizar que pedirá a Xi que “abra” el mercado chino a las empresas de Estados Unidos.

Recibimiento protocolario en Pekín

La llegada de Trump estuvo rodeada de un fuerte despliegue protocolario en la capital china. Al descender del Air Force One, levantó el puño en señal de victoria mientras era recibido con flores, alfombra roja y cerca de 300 jóvenes vestidos con uniformes blancos que gritaban “welcome”. Detrás del presidente caminaban figuras clave del sector tecnológico estadounidense como Elon Musk y Jensen Huang, representantes de las compañías que buscan fortalecer acuerdos de negocios en territorio chino.

Agenda oficial y expectativas

La agenda oficial contempla que Trump sea recibido este jueves en el Gran Palacio del Pueblo, ubicado en la plaza Tiananmén, donde ambos líderes sostendrán reuniones bilaterales, almuerzos y recepciones oficiales. El encuentro busca destrabar varios frentes abiertos entre Washington y Pekín, especialmente después de la guerra arancelaria que volvió a escalar tras el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025.

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Antes de llegar a China, el mandatario estadounidense publicó un mensaje en Truth Social en el que elogió a Xi Jinping y afirmó que espera ampliar el acceso de las empresas estadounidenses al mercado chino. “Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria talla, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar todo su talento y ayudar a llevar a la República Popular a un nivel aún más alto”, escribió Trump.

Desde Pekín, el gobierno chino respondió con un tono diplomático. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, declaró que “China da la bienvenida al presidente Trump en su visita de Estado a China” y aseguró que el país asiático está dispuesto a trabajar con Estados Unidos “para ampliar la cooperación y gestionar las diferencias”. La declaración refleja el interés de ambas potencias por mantener abiertos los canales de diálogo pese a las profundas disputas económicas y estratégicas.

Uno de los asuntos más sensibles será la posibilidad de extender la tregua comercial alcanzada en octubre dentro de la disputa arancelaria. Aunque las negociaciones avanzan, siguen existiendo desacuerdos sobre semiconductores, propiedad intelectual, tierras raras y el futuro de Taiwán, temas que han deteriorado la relación bilateral durante los últimos años y que continúan afectando el comercio internacional.

Presión de Estados Unidos sobre China por la crisis con Irán

La guerra con Irán también ocupará un espacio central dentro de la cumbre. El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní, ha generado impactos directos sobre la economía global y especialmente sobre el mercado energético. Washington considera que China, como socio estratégico y principal comprador de petróleo iraní, tiene capacidad para influir en una eventual salida diplomática.

Trump confirmó desde la Casa Blanca que espera mantener una “larga conversación” con Xi sobre el conflicto en Medio Oriente. Según la administración estadounidense, el mandatario quiere que Pekín utilice su influencia para contribuir a reducir la tensión regional. Estados Unidos ya intentó frenar las compras chinas de petróleo iraní mediante sanciones y el bloqueo de puertos iraníes impuesto a mediados de abril.

Pese a ello, Trump aseguró que la relación con el líder chino atraviesa un momento estable. “Nos llevamos bien” con Xi Jinping, dijo el presidente estadounidense ante periodistas. También afirmó que China “no ha causado problemas” desde la implementación de las sanciones relacionadas con Irán y añadió: “Creo que verá que van a pasar cosas buenas”.

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Mientras Trump aterrizaba en Pekín, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, sostuvo conversaciones con Pakistán para impulsar gestiones diplomáticas entre Washington y Teherán. Según la agencia Xinhua, el funcionario pidió a Islamabad “intensificar” sus esfuerzos de mediación en medio del deterioro de la situación en el Golfo.

Tecnología, aranceles y liderazgo global dominan la cumbre

Más allá del conflicto iraní, el encuentro entre Trump y Xi se produce en un momento de competencia cada vez más agresiva entre ambas potencias. Estados Unidos y China mantienen disputas en sectores estratégicos como inteligencia artificial, comercio tecnológico, energía y seguridad internacional. La presencia de directivos de Tesla y Nvidia evidencia el peso que tendrán las negociaciones empresariales dentro de la visita oficial.

Analistas internacionales consideran que el tono diplomático de la reunión no elimina la rivalidad entre ambos gobiernos. Melanie Hart, experta en China del Atlantic Council, aseguró que “la cumbre parecerá cortés en la superficie, pero en el plano táctico será un partido de rugby en el que cada parte querrá tomar ventaja”. La afirmación refleja el complejo equilibrio entre cooperación económica y competencia geopolítica.

En paralelo a la visita presidencial, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron reuniones en Corea del Sur para avanzar en consultas económicas y comerciales. Medios chinos señalaron que ambas delegaciones mantuvieron “un intercambio franco, profundo y constructivo” sobre asuntos de interés mutuo y sobre posibles mecanismos para ampliar la cooperación práctica entre las dos economías más grandes del mundo.