Trump convoca cumbre con líderes latinoamericanos afines en Miami
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este sábado 7 de marzo en Miami, Florida, a una quincena de presidentes latinoamericanos ideológicamente afines, en una cumbre destinada a consolidar el liderazgo de Washington en la región. El encuentro tendrá lugar en el Trump National Doral Miami, un resort con campo de golf propiedad del mandatario estadounidense.
Líderes confirmados y ausencias notables
Entre los asistentes confirmados se encuentran figuras prominentes de la derecha latinoamericana:
- Javier Milei de Argentina
- Nayib Bukele de El Salvador
- José Antonio Kast de Chile, quien asumirá la presidencia el próximo miércoles
- Rodrigo Paz de Bolivia
- Daniel Noboa de Ecuador
- Luis Abinader de República Dominicana
También confirmaron su presencia los mandatarios de Costa Rica, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, y Trinidad y Tobago. Todos ellos son cercanos ideológicamente a Trump o han expresado su respaldo al republicano.
En cambio, no fueron invitados los líderes de las dos mayores economías de Latinoamérica: Brasil gobernado por Luiz Inácio Lula da Silva, México bajo Claudia Sheinbaum, ni tampoco el presidente colombiano Gustavo Petro.
Objetivos de la cumbre y contexto político
Según la Casa Blanca, el objetivo de esta cita es abordar múltiples desafíos regionales:
- Seguridad y crimen organizado en Latinoamérica
- Inmigración irregular
- Contrarrestar la influencia de China en el continente
La cumbre, concebida para presentar una iniciativa bautizada como el 'Escudo de las Américas', se produce en un contexto de tensiones regionales crecientes. El encuentro fue convocado antes del inicio de la guerra de Irán, pero se desarrolla tras eventos significativos:
La captura en enero de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en Venezuela, y el aumento de tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético impuesto a Cuba.
Estrategia de política exterior de Trump
El Gobierno de Trump no ha escondido su deseo de impulsar un viraje a la derecha en los gobiernos de la región y ha intervenido activamente en procesos electorales recientes. Esta política quedó plasmada en la estrategia de seguridad nacional del segundo mandato de Trump, que apuesta claramente por convertir la región en una esfera de influencia de Washington.
Esta estrategia representa una actualización de la llamada Doctrina Monroe, el principio de política exterior proclamado en 1823 bajo el lema "América para los americanos". El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido un impulsor clave de esta línea dura con los gobiernos de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Operaciones militares y tensiones regionales
Bajo este marco estratégico, la administración Trump impulsó durante semanas una campaña de bombardeos contra supuestas narcolanchas en el Caribe vinculadas con el Gobierno de Maduro. Finalmente, el 3 de enero ordenó un ataque contra Venezuela que resultó en la captura del líder chavista y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo.
Tras la caída de Maduro, Washington puso en la mira a Cuba y amenazó con imponer aranceles a cualquier país que le suministre petróleo, agravando la crisis económica, energética y social que vive la isla. Aunque Trump anunció negociaciones con La Habana y sugirió una posible "toma amistosa de Cuba", la atención se desvió hacia Oriente Medio con el inicio del conflicto con Irán.
La cumbre latinoamericana en el resort de Trump volverá a redireccionar el foco mediático hacia el futuro de Venezuela y de Cuba, marcando un nuevo capítulo en las relaciones interamericanas bajo la administración republicana.
