Estados Unidos e Israel fijan plazo de 10 días a Irán para acuerdo nuclear
El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu han emitido un ultimátum conjunto al régimen iraní, exigiendo la consecución de un "acuerdo significativo" sobre la cuestión nuclear en un plazo máximo de diez días. "De lo contrario, pasarán cosas malas", advirtió Trump durante la reunión inaugural de su 'Junta de Paz', iniciativa destinada a garantizar la estabilidad en Gaza.
Preparativos militares y advertencias escalonadas
Medios estadounidenses como CNN, CBS y The Wall Street Journal han reportado que las fuerzas armadas de Estados Unidos están preparadas para lanzar ataques contra Irán este mismo fin de semana, aunque la decisión final aún recae en el presidente. Según funcionarios no identificados, las opciones militares presentadas a Trump incluyen una campaña diseñada para "maximizar el daño", con el objetivo potencial de derrocar al gobierno iraní.
Netanyahu, por su parte, declaró que si la república islámica ataca Israel, recibirá "una respuesta que ni se imagina". Estas advertencias se producen mientras ambos países reanudaron negociaciones indirectas bajo mediación de Omán, después de que Trump amenazara con una operación militar contra Irán por su programa nuclear y la represión de manifestaciones antigubernamentales.
Respuesta iraní y ejercicios militares
El gobierno de los ayatolás ha respondido con firmeza a las presiones. "El programa nuclear de Irán avanza de acuerdo con las normas del Organismo Internacional de la Energía Atómica", declaró Mohamad Eslami, jefe de energía atómica iraní, negando que el país busque dotarse de una bomba nuclear.
Simultáneamente, Irán ha iniciado maniobras militares en el estratégico Estrecho de Ormuz, donde políticos iraníes han amenazado con bloquear este punto de paso que transporta aproximadamente el 20% del volumen mundial de petróleo y gas natural licuado. Además, las fuerzas armadas de Irán y Rusia realizan ejercicios conjuntos en el mar de Omán, aunque Moscú insiste en que estaban programados con anterioridad.
Refuerzo militar estadounidense y evacuaciones
Estados Unidos ha reforzado significativamente su presencia militar en Oriente Medio durante las últimas semanas, desplegando buques de guerra como el USS Gerald R. Ford, aviones de combate y de reabastecimiento. Washington incluso solicitó al Reino Unido que evite ceder la soberanía sobre las Islas Chagos en el océano Índico, argumentando que una base aérea en el archipiélago podría ser necesaria en caso de conflicto.
La tensión ha llevado al primer ministro de Polonia, Donald Tusk, a instar "de manera urgente" a todos sus conciudadanos presentes en Irán a abandonar el territorio, advirtiendo que la posibilidad de una evacuación segura podría desaparecer "en cuestión de horas". Tusk enfatizó que, aunque no desea causar pánico, la posibilidad de un "conflicto intenso" es "muy real".
Violaciones de derechos humanos y condenas a muerte
En medio de la crisis diplomática, la organización Irán Human Rights (IHRNGO) con base en Oslo reportó que al menos 26 manifestantes iraníes han sido condenados a muerte tras las protestas antigubernamentales, mientras cientos más, incluidos menores de edad, enfrentan cargos que conllevan la pena capital. Según la ONG, los medios estatales iraníes continúan transmitiendo "confesiones obtenidas bajo tortura y coerción".
Mahmood Amiry-Moghaddam, director de IHRNGO, alertó que "el peligro de ejecuciones masivas de manifestantes detenidos es real e inminente", señalando que estas sentencias se basan en procesos que no guardan semejanza con juicios justos. Las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre por la depreciación del rial, evolucionaron hasta convertirse en un movimiento ciudadano que pide el fin de la República Islámica.
Negociaciones en curso y llamados a la moderación
Tras una segunda ronda de negociaciones en Ginebra, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, declaró que se acordaron "principios", aunque el vicepresidente estadounidense JD Vance afirmó que Teherán no ha reconocido todas las líneas rojas de Washington. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, insistió en que "no queremos la guerra", pero dio a entender que su país no puede ceder a todas las exigencias estadounidenses.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, pidió "moderación" y que se dé "prioridad absoluta a los medios políticos y diplomáticos". Mientras tanto, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió que "hay muchos motivos y argumentos que se podrían esgrimir para un ataque contra Irán", manteniendo la presión sobre el régimen teheraní.