Antioquia, pilar fundamental de la nación colombiana
La memorable frase del insigne maestro sabanero de la literatura Eduardo Caballero Calderón (1910-1993) adquiere renovada vigencia ante los insultos, agravios y vejámenes cotidianos del actual jefe del Estado y de su candidato a sucederlo contra los habitantes de Antioquia. Estas infundiosas declaraciones exigen el repudio unánime de todos los colombianos, quienes reconocen la invaluable contribución de esta región al progreso nacional.
Horizontes de progreso y colonización
La inmortal obra pictórica del maestro de Yarumal Francisco Antonio Cano Cardona (1865-1935), Horizontes (1913), un óleo donde el artista plasma la memoria de los colonos antioqueños que comenzaron a poblar la geografía colombiana desde las vertientes de la cordillera Central, se combina maravillosamente con el texto citado. Esta pintura simboliza el espíritu emprendedor que caracteriza al pueblo paisa.
No existe un rincón del territorio patrio donde no hayan llegado estos adalides de la laboriosidad y las costumbres austeras del ahorro y la inversión. Su influencia abarca todas las esferas del aparato productivo nacional:
- Agricultura e industria
- Educación y salud
- Infraestructura y energía
- Banca, cultura y arte
Resulta difícil encontrar una comunidad o grupo familiar en Colombia que no haya sido tocado por la huella de los paisas, incluyendo naturalmente a los habitantes del tradicional eje cafetero. Su presencia ha sido determinante en la configuración social y económica del país.
Solidaridad que trasciende la retórica
La solidaridad genuina de este noble pueblo no se limita a la retórica, la poesía o los relatos, sino que se materializa diariamente en ejecutorias de bienes públicos de iniciativa empresarial. Estas realizaciones se sustentan mayormente con sus propios recursos, hasta el punto de haber conformado un modelo de desarrollo regional que sirve como fuente de inspiración para el resto de la Nación e incluso para el mundo.
Este modelo constituye un colchón sostenible de resistencia frente a las adversidades originadas durante este cuatrienio en una Casa de Nariño que destila la más abyecta hostilidad contra su destino. La resiliencia antioqueña se ha convertido en un baluarte contra las políticas contrarias al progreso regional.
Estudios académicos e instituciones ejemplares
Everett Einar Hagen (1906-1993), distinguido profesor norteamericano en sociología y economía, documentó magistralmente el caso singular de los antioqueños en su célebre estudio El cambio social en Colombia (1967), digitalizado en la Biblioteca Virtual del Banco de la República. He aquí una muestra reducida de la propia institucionalidad antioqueña:
- Instituto de Desarrollo de Antioquia (IDEA)
- Empresas Públicas de Medellín (EPM)
- Construcción del túnel del Toyo y su destino final Puerto Antioquia
- Proantioquia, motor e incubadora de emprendimientos
- Ejemplar Cámara de Comercio de Medellín
- Universidades privadas de excelencia como EAFIT, la CES y la EIA
Testimonio personal de gratitud
En lo personal, tuve el privilegio de haber sido educado por mis abuelos paternos en Medellín tras mis primeros pasos por la escuela primaria en Ibagué, donde nací. En el bachillerato, por los padres jesuitas. Y varios años después, como economista, por mis jefes en Industrias Noel y Zenú, Fabricato, y posteriormente en la casa editorial El Espectador, cuya cuna también fue Antioquia, allá en la calle del Codo en su capital.
No puede haber sino palabras de gratitud a Antioquia y a los antioqueños, una fuente generosa de fuerza creadora en beneficio de Colombia. De ahí nuestro vertical rechazo al asecho irresponsable de un mandatario y un candidato aliados en semejante cometido, quienes, en vez de dañar y ofender, deberían rodear las virtudes de nuestros coterráneos.
Deben dar ejemplo de grandeza y decencia en vez de mezquindad. Parodiando a Caballero Calderón: ¡Resiste Antioquia para que no nos hundamos!



