Viajar de Bucaramanga a Barbosa es una experiencia singular por todo lo que se observa a lo largo y ancho de la vía. Para comenzar, vale la pena reconocer el arreglo del asfalto de la carretera en numerosos sectores. Hasta hace un año, el mal y descuidado estado de la vía motivó a las comunidades afectadas a reaccionar impidiendo el cobro de peajes. Aunque aún falta por hacer, se debe consolidar una estrategia efectiva por parte del Instituto Nacional de Vías (Invías) para que todo sector vial que se degrade sea reparado de forma inmediata, sin esperar a paros o al no cobro de peajes. Cabe destacar los notorios arreglos viales de Oiba a Barbosa, que permiten la circulación segura, muy diferente a lo que ocurría hace meses, con numerosos huecos y falta de asfalto en muchas partes.
Atractivos naturales y turísticos en el camino
En el trayecto, es inevitable observar y admirar las montañas del Cañón del Chicamocha, que ya son un referente mundial por su altura, longitud y singular formación geológica. En el fondo, el río Chicamocha, que más adelante junto con el río Suárez forman el río Sogamoso, ha sido fundamental para el abastecimiento de agua del turístico embalse de Topocoro, creado para la construcción de la importante fuente de energía hídrica Hidrosogamoso.
Más adelante, se observa la infraestructura del Parque Natural del Chicamocha (Panachi), con sus singulares paisajes, consolidado como una atracción turística nacional que beneficia al departamento. Luego, al pasar por San Gil, se encuentra el hermoso parque El Gallineral, con su denso bosque ideal para senderismo y turismo de naturaleza, y el río Fonce para los amantes del canotaje o turismo de aventura. San Gil es también el punto de partida para quienes deseen visitar Villanueva y Barichara, otros grandes referentes turísticos del país.
Historia y cultura en El Socorro y Oiba
Continuar hacia El Socorro, la capital de la provincia Comunera, es muy interesante por su pasado histórico y sus casas coloniales bien conservadas. Es inevitable admirar los paisajes verdes a ambos lados de la vía, con cultivos de café, y hacia el occidente, en la lejanía, contemplar el parque natural La Serranía de los Yariguíes. Seguir hacia Oiba, conocido como el pueblito pesebre, con su hermoso parque bien arborizado y su iglesia, un gran referente colonial. Más adelante, se pasa por el río Oibita y por el corregimiento de Olival, llamado cielo roto por sus lluvias y bosques que le dan verdor a sus veredas. Luego se cruza el río Suárez y, si se desea, se puede desviar para visitar Suaita, municipio también muy bien conservado. Finalmente, se llega a Barbosa.
Hay mucho más por conocer en la región, como Curití, Guapotá, Confines y Guadalupe. Un buen viaje para contemplar singulares paisajes y disfrutar de la riqueza natural y cultural de Santander.



