Líderes comunales del Atlántico enfrentan intimidaciones previo a comicios
Con la proximidad de las elecciones de juntas de acción comunal programadas para finales de abril en el departamento del Atlántico, una alarmante situación de seguridad ha emergido. Según reportes de la Federación de Juntas de Acción Comunal del Atlántico, aproximadamente 60 líderes comunitarios han denunciado ser víctimas de amenazas directas, creando un clima de temor que podría afectar la transparencia del proceso electoral.
Intimidaciones para manipular candidaturas
Alexis Marriaga, presidente de la Federación, ha detallado que las presiones tienen como objetivo claro imponer candidatos específicos en las votaciones y forzar a aspirantes actuales a retirarse de la contienda. "Los líderes que reciben estas llamadas han sido declarados como objetivos militares", afirmó Marriaga durante declaraciones a medios locales.
Las hipótesis iniciales sugieren que detrás de estas amenazas podrían estar operando estructuras criminales ilegales que buscan influir en la elección de representantes comunales. Marriaga añadió que las intimidaciones también se basan en "versiones imprecisas sobre la gestión de recursos de las juntas", utilizadas como pretexto para ejercer presión sobre los líderes.
Zonas críticas y respuesta institucional
Las municipalidades más afectadas según los reportes incluyen:
- Malambo
- Candelaria
- Soledad
- Sabanalarga
Frente a esta situación, la Federación ha realizado múltiples consejos de seguridad y reuniones con autoridades tanto locales como nacionales para exponer la gravedad del caso. A pesar de estos esfuerzos diplomáticos, los líderes comunitarios continúan exigiendo medidas concretas que refuercen su protección personal y permitan identificar a los responsables intelectuales y materiales de las amenazas.
Preocupación por deterioro de seguridad departamental
Los representantes comunales han manifestado temor genuino debido al perceptible deterioro de las condiciones de seguridad en el departamento del Atlántico. Esta preocupación se intensifica ante la inminencia de los procesos electorales, donde la participación ciudadana libre de coacciones resulta fundamental para la legitimidad democrática.
La situación plantea serios interrogantes sobre la capacidad de las autoridades para garantizar elecciones transparentes y seguras en un contexto donde actores ilegales parecen estar intentando "secuestrar" los procesos comunitarios mediante la intimidación sistemática de sus líderes naturales.



