Después de varios años fuera del calendario cultural del Atlántico, el municipio de Campo de la Cruz volverá a convertirse este fin de semana en epicentro de la décima improvisada, una de las expresiones orales más representativas del Caribe colombiano. Los días 8 y 9 de mayo, la plaza principal del municipio recibirá la edición XVIII del Festival de la Décima Improvisada, un evento que reunirá a 21 concursantes y más de 1.100 asistentes provenientes de distintos municipios de la región Caribe y otras zonas del país.
El regreso del festival marca la reactivación de una tradición que durante décadas convirtió a Campo de la Cruz en referencia nacional de la improvisación oral y el repentismo campesino, pero que había permanecido suspendida durante varios años. La expectativa entre gestores culturales, decimeros y habitantes del municipio gira alrededor del rescate de una tradición que nació de manera espontánea en reuniones populares y terminó consolidándose como patrimonio cultural del Atlántico.
Durante dos noches, el municipio volverá a llenarse de versos improvisados, relatos campesinos, humor popular y competencias entre verseadores que mantienen viva una de las herencias más antiguas de la tradición oral caribeña.
El regreso de una tradición histórica
Aunque hoy el festival cuenta con respaldo institucional y una programación organizada, su origen está ligado a encuentros populares improvisados entre campesinos y narradores orales del municipio. Según relatan los impulsores del evento, todo comenzó en la década de los 70 durante una celebración del Día del Campesino. Una obra teatral presentada en el pueblo no logró conectar con el público, y fueron varios campesinos sentados en la “silla coja de Italia” quienes comenzaron a improvisar versos para animar la jornada.
“La gente empezó a rodearlos, reír y aplaudir, y fue allí donde comprendieron que esa era la verdadera expresión que identificaba al pueblo”, recordó José Tatis, representante legal de la Fundación de la Décima Improvisada.
A partir de ese momento nació la idea de crear un festival dedicado exclusivamente a la décima espinela, una forma poética que durante décadas ha servido para narrar hechos históricos, tragedias, inundaciones, romances y episodios cotidianos del Caribe colombiano. El festival fue formalizado oficialmente en 1980 y rápidamente ganó reconocimiento regional gracias a la participación de destacados decimeros y verseadores de la Costa Caribe. Sin embargo, con el paso del tiempo dejó de realizarse por distintas dificultades organizativas y económicas.
Versos, memoria y competencia
La edición 2026 contará con competencias entre decimeros, muestras culturales, conversatorios y presentaciones folclóricas en distintos espacios del municipio. Uno de los momentos más esperados será el homenaje a Eduardo Páez Martínez, considerado uno de los grandes maestros de la décima improvisada en la región. Reconocido por su capacidad para improvisar versos sobre historia, cultura popular y referencias literarias, Páez fue ganador de varios festivales regionales y una de las figuras más influyentes dentro de esta tradición oral. En su honor, la tarima principal del festival llevará su nombre.
Además de las competencias, el encuentro incluirá conversatorios sobre la situación actual de la décima improvisada en Colombia y espacios de intercambio entre generaciones de verseadores. Para muchos cultores, el festival representa mucho más que un evento artístico. “La décima es nuestra voz. Aquí contamos lo que somos, lo que vivimos y lo que soñamos”, afirmó el decimero Lisandro Polo durante la presentación del evento.
El reto de mantener viva la tradición oral
Más allá del espectáculo cultural, el regreso del festival también refleja el esfuerzo por evitar que desaparezcan expresiones populares que históricamente han sido transmitidas de generación en generación de manera oral. La directora del Doctorado en Sociedad y Cultura Caribe de la Universidad Simón Bolívar, Marelvis Mariano Viloria, entidad que apoya al festival, reafirmó el compromiso con la salvaguarda de las manifestaciones culturales del Caribe colombiano. “A través de este apoyo, el programa fortalece espacios de reflexión e intercambio alrededor de la tradición oral, la poesía improvisada y los saberes populares que hacen parte del patrimonio cultural de la región”, explicó la académica.
En municipios del sur del Atlántico, la décima sigue siendo utilizada para contar historias familiares, narrar acontecimientos políticos y expresar críticas sociales a través del humor y la improvisación. Sin embargo, gestores culturales reconocen que las nuevas generaciones cada vez tienen menos contacto con este tipo de manifestaciones. Por eso, uno de los principales objetivos del festival es acercar nuevamente a niños y jóvenes a esta tradición popular.
La programación arrancó este jueves con un conversatorio sobre la situación de la décima improvisada en Colombia y continúa hoy y mañana con actividades culturales, muestras folclóricas y la premiación de los mejores exponentes. Mientras tanto, Campo de la Cruz se prepara para volver a escuchar versos en sus plazas y recuperar una tradición que durante años hizo parte de la identidad cultural del Caribe colombiano.



