Jóvenes habitantes de calle se transforman en guardianes del espacio público bogotano
En una iniciativa innovadora que busca transformar realidades urbanas, cerca de 70 jóvenes habitantes de calle participaron en una jornada especial organizada por el Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud (IDIPRON) y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP). La actividad, desarrollada en la UPI Oasis de Puente Aranda, representó mucho más que una simple charla sobre manejo de residuos.
Reconocimiento del conocimiento territorial
La premisa fundamental de esta intervención fue clara y contundente: quienes habitan las calles de Bogotá poseen un conocimiento único e invaluable sobre el territorio urbano. "Ellos son actores clave", explicaron los organizadores durante el desarrollo de las dinámicas. Estos jóvenes conocen con precisión:
- Los puntos donde se concentra el reciclaje
- Los horarios en que salen las bolsas de basura
- La dinámica de movimiento del material aprovechable
- Las rutas y espacios donde se generan mayores problemas de residuos
La meta ambiciosa es convertir a estos ciudadanos en "guardianes de la ciudad", personas que desde su experiencia directa con los residuos puedan contribuir activamente a mejorar la relación entre ciudadanía, reciclaje y espacio público.
Una jornada que trascendió lo convencional
La mañana en la UPI Oasis comenzó con elementos básicos pero esenciales: duchas calientes, cambio de ropa y desayuno nutritivo. Sin embargo, rápidamente evolucionó hacia un espacio de diálogo profundo y reflexión colectiva. No fue una charla tradicional con monólogos institucionales, sino un intercambio genuino donde todos los participantes tuvieron voz.
La metodología incluyó:
- Dinámicas grupales participativas
- Preguntas abiertas que generaron discusiones significativas
- Ejercicios prácticos para pensar soluciones concretas
- Espacios para compartir experiencias personales
Uno de los momentos más destacados ocurrió cuando Ángel Fontanilla, líder del IDIPRON, lanzó una pregunta crucial mediante una dinámica con una pelota azul: "Para ustedes, ¿qué es la contaminación?". Las respuestas fluyeron inmediatamente: "Basura", "Agua sucia", "Desechos tóxicos". El ejercicio evidenció que estos jóvenes comprenden profundamente las problemáticas ambientales que afectan su entorno inmediato.
Reflexiones que conmovieron al salón
El punto culminante emocional llegó cuando Alejandra Guzmán, una joven habitante de calle de aproximadamente 17 años, tomó la palabra con notable seguridad. Su análisis sobre el manejo de residuos trascendió lo superficial: "La basura no desaparece cuando se deja tirada, sino que termina contaminando el agua, el aire y el entorno donde todos vivimos".
Su intervención generó un silencio reflexivo en el salón, seguido de un poema dedicado al medio ambiente y a las segundas oportunidades. El mensaje era poderoso: la ciudad también es casa para quienes viven en sus calles, y cuidarla beneficia a toda la comunidad.
Un compromiso institucional de largo alcance
Esta jornada se enmarca dentro de los llamados "10 No Negociables" promovidos por la UAESP y se alinea con la política de la actual alcaldía que prioriza el orden urbano y el compromiso ciudadano con el espacio público. Según cifras oficiales del IDIPRON, durante 2024 la entidad atendió a 2.779 jóvenes en situación de habitabilidad de calle.
Los organizadores enfatizaron que esta no es una actividad aislada. La estrategia incluye:
- Talleres periódicos en la UPI Oasis y otros espacios
- Ampliación del alcance a más habitantes de calle en toda la ciudad
- Procesos de acompañamiento y formación continua
- Integración de estos guardianes urbanos en estrategias de manejo de residuos
La UPI Oasis funciona como hogar de tránsito donde los jóvenes pueden permanecer temporalmente mientras buscan mejorar sus condiciones de vida. Por esta razón, el mensaje ambiental busca permear a un número creciente de personas que circulan por este espacio de acogida.
Hacia una ciudad más limpia e inclusiva
La intención final va más allá de solucionar el problema puntual de los regueros de basura. Se busca cambiar dinámicas cotidianas para que Bogotá no amanezca con residuos esparcidos y para que quienes hoy viven en la calle sean reconocidos como parte fundamental de la solución.
La jornada demostró que cuando se reconoce el conocimiento y la experiencia de todos los ciudadanos, incluso de aquellos en situaciones de mayor vulnerabilidad, se pueden construir soluciones más efectivas y humanas. Los participantes concluyeron con un compromiso compartido: aportar desde su lugar al orden y al buen manejo de los residuos en la ciudad que todos habitamos.



