Trino antiguo de Galán resurge mientras arrancan polémicas obras en la Carrera Séptima
El inicio de las obras de renovación en la Carrera Séptima de Bogotá, que comenzaron el 30 de marzo, no solo generó los primeros cierres viales en el norte de la capital, sino que también revivió un "fantasma digital" del pasado del alcalde Carlos Fernando Galán. Mientras operarios del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) instalaban señalización en la calle 119, en redes sociales se viralizaba un mensaje que el hoy mandatario publicó hace más de una década, el cual contradice abiertamente la realidad actual del proyecto vial.
La crítica del pasado que regresa como bumerán
"No tiene ningún sentido que inicien las obras por la Carrera Séptima y cierren esa vía sin que haya terminado la obra de la 10a y la 26", escribió Galán el 3 de marzo de 2011. Esta declaración, emitida cuando ejercía como concejal, se ha convertido en un arma de doble filo para su administración actual, especialmente cuando Bogotá enfrenta múltiples cierres simultáneos en otras vías principales como:
- Las obras del Metro en la Caracas
- La construcción de TransMilenio en la avenida 68
- El deprimido de las Américas
- La extensión de la Boyacá
Este escenario de parálisis vial generalizada es precisamente lo que el alcalde cuestionaba en su pasado, generando reclamos ciudadanos por lo que muchos califican como falta de coherencia en su gestión.
Un contrato heredado sin margen de maniobra
Frente a la presión ciudadana y las movilizaciones en las zonas afectadas, la administración distrital ha sido enfática: no hay marcha atrás. Orlando Molano, director del IDU, explicó que el proyecto del Corredor Verde es un contrato heredado de la administración de Claudia López que ya está firmado y en ejecución, lo que deja un margen de maniobra legal prácticamente nulo para el gobierno actual.
Molano advirtió sobre las graves consecuencias jurídicas de frenar las obras: "Si yo no hago el corredor, vienen demandas por miles y miles de millones. Si no hago estos contratos, me voy para la cárcel", aseguró el funcionario en entrevista con La FM. Según el Distrito, aunque se evaluaron posibles cambios técnicos, la naturaleza del proyecto no puede ser reemplazada por alternativas como un metro subterráneo sin violar la ley de contratación pública.
La batalla ambiental: más de mil árboles en riesgo
El componente técnico no es el único frente de controversia. En los últimos días, diversos grupos ambientalistas se han tomado los puntos de intervención para denunciar lo que consideran un daño ambiental de grandes proporciones en uno de los principales pulmones del norte bogotano. Los manifestantes alertan específicamente sobre la posible tala de más de 1.000 árboles y critican la falta de transparencia en los estudios ambientales actualizados de la obra.
Para mitigar el impacto ecológico, el IDU presenta un plan de manejo ambiental que incluye:
- El traslado de aproximadamente 600 árboles
- El tratamiento especial de otros 400 ejemplares
- La siembra masiva de 4.300 nuevos árboles nativos
La promesa oficial es ambiciosa: transformar radicalmente el perfil urbano entre las calles 99 y 200, duplicando el espacio peatonal hasta alcanzar los 400.000 metros cuadrados y reduciendo los tiempos de viaje de transporte público de 65 a apenas 25 minutos.
Cierres progresivos y el futuro de la movilidad capitalina
El cronograma de intervención se ejecutará de forma progresiva para evitar un bloqueo total de la vía. La obra se divide en tres tramos principales:
- Primer tramo: desde la calle 99 hasta la 127
- Segundo tramo: desde la 127 hasta la 183
- Tercer tramo: desde la 183 hasta la 200
El compromiso del Distrito es mantener siempre dos carriles habilitados para el flujo mixto de vehículos, mientras se avanza en la construcción de carriles exclusivos para buses eléctricos y una nueva ciclorruta por el costado occidental de la vía.
Aunque el alcalde Galán ha afirmado que a principios de 2027 se buscará una "solución integral" para el tramo restante entre calles 24 y 99, la realidad inmediata para los bogotanos es un corredor en obra gris que revive no solo promesas de campaña incumplidas, sino también tensiones políticas que se arrastran desde hace más de una década. Este proyecto se ha convertido en un símbolo de los desafíos que enfrenta la movilidad en una ciudad que crece más rápido que su infraestructura.



