Instalarán base militar en Puebloviejo tras masacre de 5 pescadores
Base militar en Puebloviejo tras masacre de 5 pescadores

La celebración del Día de las Madres en Puebloviejo será recordada por la escena de guerra que dejó una masacre contra una familia de pescadores en el corregimiento de Palmira. Cinco personas fueron asesinadas a tiros mientras compartían. Entre los muertos quedaron un adolescente de 14 años, pescadores conocidos por la comunidad y hombres que, según las autoridades locales, eran trabajadores alejados de estructuras criminales.

La masacre fue tan violenta y temeraria que obligó al Estado a reaccionar de emergencia. Horas después del ataque, la Gobernación del Magdalena convocó un Consejo Extraordinario de Seguridad y como medidas inmediatas anunció la instalación de una base militar transitoria para intentar frenar la violencia que desde hace meses viene creciendo en los pueblos con injerencia en la Ciénaga Grande de Santa Marta.

Pero mientras las autoridades hablan de capturas, operativos y refuerzos militares, en Palmira el terror sigue intacto. Las familias se encerraron en su casa, la pesca —a pesar de ser el sustento principal de muchas viviendas— se suspendió y la sensación que quedó entre los habitantes es que la matanza buscaba dejar un mensaje de control y miedo sobre todo el territorio.

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Un crimen que destruyó dos familias

Con el paso de las horas, el foco dejó de estar únicamente en la sevicia del ataque y comenzó a centrarse en quiénes eran las víctimas. La mayoría eran pescadores conocidos en Palmira como hombres trabajadores, acostumbrados a salir de madrugada al complejo lagunar para buscar sustento diario. Entre los asesinados había además un menor de 14 años que todavía cursaba bachillerato y un joven que recientemente había terminado el servicio militar.

La tragedia acabó destruyendo dos familias completas de un mismo apellido. De un lado murieron un padre y dos de sus hijos. Del otro, dos hermanos. El impacto emocional ha sido devastador para una comunidad pequeña donde prácticamente todos se conocen.

El alcalde de Puebloviejo, Brando de Jesús Márquez Márquez, aseguró que las referencias sobre las víctimas apuntan a que eran personas alejadas de estructuras criminales. “Aquí no hay que justificar de ninguna manera los homicidios. Independientemente de si era o no de algún grupo delincuencial, están matando jóvenes en nuestro territorio”, expresó el mandatario.

Muchos habitantes creen que el ataque fue planeado para sembrar terror colectivo, especialmente en pescadores, y demostrar poder sobre el territorio.

La principal medida: una base militar transitoria

La decisión más fuerte tomada durante el Consejo Extraordinario de Seguridad fue la instalación de una base militar temporal en Puebloviejo, medida que las autoridades consideran urgente ante el deterioro progresivo del orden público. “Se hizo un compromiso entre la Alcaldía y el Ejército Nacional para la instalación de una base militar transitoria y contrarrestar estos hechos delictivos”, afirmó la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra.

La mandataria reconoció que desde diciembre existía una alerta temprana emitida por la Defensoría del Pueblo sobre la situación de seguridad en la zona y aseguró que el departamento había advertido al Gobierno Nacional sobre el crecimiento de la violencia en Puebloviejo y Ciénaga. No obstante, el respaldo logístico y financiero para atender esta situación sigue pendiente.

Detrás de esa preocupación existe un contexto delicado: la Ciénaga Grande continúa siendo vista por las autoridades como un corredor estratégico para rutas del narcotráfico y para disputas entre grupos armados ilegales interesados en controlar la movilidad acuática del Magdalena. Por esa razón, durante el consejo también se reiteró la solicitud de apoyo al Ministerio de Defensa y al Ministerio del Interior para fortalecer la capacidad operativa de la fuerza pública con lanchas y vehículos especiales.

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Cinco capturados tras un “plan candado”

Uno de los resultados inmediatos tras la tragedia fue la captura de cinco hombres señalados de participar en la masacre. Según la Policía Metropolitana de Santa Marta, el operativo fue posible gracias a un “plan candado” que permitió bloquear las vías de escape minutos después del ataque armado en Palmira. “En una pronta reacción de la Policía se logró cerrar las vías de salida del corregimiento de Palmira y capturar a estas cinco personas”, explicó el coronel Jaime Ríos, comandante de la Policía Metropolitana.

Las autoridades tienen indicios para asegurar que los detenidos pertenecen a las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, estructura señalada de tener influencia en distintas zonas del Magdalena y La Guajira. Sin embargo, las capturas todavía no generan tranquilidad entre los habitantes. En Palmira muchas familias sienten que la violencia puede regresar en cualquier momento.

Los pescadores quedaron atrapados en medio de la guerra

Detrás de la masacre existe una tensión que los habitantes de la Ciénaga Grande venían denunciando desde hace semanas. Pescadores de Puebloviejo aseguran que grupos armados ilegales comenzaron a imponer restricciones sobre determinadas zonas de pesca y movilidad dentro del complejo lagunar. Algunos denunciaron que hombres armados les quitaron motores, lanchas y herramientas de trabajo. Otros hablan de amenazas y retenciones dentro de la ciénaga.

Aunque las autoridades todavía no establecen si el ataque está directamente relacionado con esas intimidaciones, el miedo se profundizó entre las comunidades pesqueras. La sensación que quedó en Palmira es que cualquiera puede convertirse en objetivo.

Para el defensor de derechos humanos Lerber Dimas, la fecha escogida para la masacre tiene además un peso simbólico que agrava el impacto del crimen. “El Día de las Madres siempre será una fecha recordada. Entonces enviar un mensaje de terror en una fecha como esta marca comunitariamente a la población y genera un miedo colectivo”, señaló. Dimas recordó además que desde hace meses existían antecedentes que advertían el deterioro de la seguridad en la región: pescadores asesinados, personas retenidas en la ciénaga, restricciones de movilidad y otros hechos violentos que evidenciaban una disputa territorial creciente.

Un municipio con pocas capacidades para responder

Durante el consejo de seguridad también quedó expuesta la limitada capacidad institucional que hoy tiene Puebloviejo para enfrentar el aumento de la violencia. El alcalde reveló que el municipio apenas cuenta con 36 policías entre personal administrativo y vigilancia para atender una población superior a los 34 mil habitantes. En la práctica, dos cuadrantes deben cubrir Palmira, Tasajera, Isla del Rosario y Nueva Frontera.

La Gobernación reconoció además otro problema crítico: la congestión de la Fiscalía y del CTI en el Magdalena. “Muchas veces la Policía hace su trabajo, el Ejército hace su trabajo, pero encontramos un CTI bastante congestionado y una Fiscalía bastante congestionada”, admitió Margarita Guerra. Por eso, además del aumento de pie de fuerza, el departamento solicitará más funcionarios judiciales para fortalecer la capacidad investigativa y evitar que las capturas terminen debilitándose por falta de respuesta institucional.

Mientras las autoridades prometen devolver la tranquilidad, en Palmira hay dos familias enterrando a sus muertos. La masacre dejó mucho más que cinco víctimas. Dejó dos familias destruidas, una comunidad pesquera aterrorizada y una región que vuelve a preguntarse cuánto más puede soportar antes de que la violencia termine desbordándolo todo.