Santa Marta: presidente Petro cuestiona ubicación de planta desalinizadora y genera incertidumbre
Petro cuestiona ubicación de desalinizadora en Santa Marta

Santa Marta enfrenta nueva incertidumbre en proyecto de agua por cuestionamientos presidenciales

Lo que parecía ser la solución definitiva a la histórica crisis de agua potable en Santa Marta enfrenta un nuevo obstáculo que reaviva la angustia de una población cansada de vivir sin este servicio vital. Durante un consejo de ministros en Montería, el presidente Gustavo Petro cuestionó durante casi tres minutos la ubicación de la planta desalinizadora que Nación y Distrito vienen estructurando desde hace catorce meses.

"Me iban a hacer poner la desalinizadora al lado de los hoteles Irotama y otros... ¿nuestra inversión pública es para el agua de los hoteles cuando hay gente necesitada en el norte de Santa Marta?", reclamó el mandatario visiblemente molesto. Petro afirmó que solo conoció el mapa del proyecto "hace 10 o 15 días" y que no estaba dispuesto a destinar "medio billón de pesos para subsidiar cadenas hoteleras del mundo".

Respuesta técnica del Distrito samario

Frente a las declaraciones presidenciales, el gobierno distrital optó por una respuesta técnica detallada en lugar de la confrontación. El secretario de Infraestructura, Luis Felipe Gutiérrez, argumentó que la ubicación en el corredor sur no fue un capricho local sino una decisión técnica concertada con el propio Gobierno Nacional y todos los actores involucrados.

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"No es una planta para un sector hotelero. Al frente tenemos más de 10.000 usuarios vulnerables en Gaira, La Paz, Cristo Rey, entre otros que hoy reciben agua una vez al mes", afirmó el funcionario. Según explicó, producir 600 litros por segundo en el sur permitirá que la planta El Roble deje de abastecer esa zona y redireccione su caudal al norte, donde vive el 75 por ciento de la población samaria.

El turismo entra en el debate hídrico

Las declaraciones presidenciales generaron reacciones inmediatas en el sector privado. Cotelco Magdalena, en representación de los hoteleros, emitió un pronunciamiento recordando que el proyecto está soportado en el Conpes 4159 de 2025, que lo declaró estratégico para la Nación y proyecta beneficios para 585.003 habitantes.

El gremio hotelero defendió que la ubicación en Pozos Colorados obedece a razones estrictamente técnicas y no limita su impacto a un sector específico. Para los empresarios turísticos, garantizar agua al turismo no es un privilegio sino un motor social que sostiene miles de hogares en la región.

El dilema geográfico: norte versus sur

El presidente Petro planteó que la planta debería ubicarse hacia el Parque Tayrona, donde —según dijo— "sí hay tierra". Sin embargo, el Distrito replica que esta opción implicaría múltiples complicaciones:

  • Necesidad de bombeo por la topografía accidentada
  • Construcción de nuevas redes de distribución inexistentes
  • Permisos con comunidades ancestrales que alargarían la obra por años
  • Multiplicación significativa de los costos operativos

Además, estudios de la Universidad de los Andes concluyen que el crecimiento de Santa Marta se concentra al sur y que los ríos del norte tenderán a escasear debido al cambio climático.

Impacto social y cronograma en riesgo

Mientras la discusión política se intensifica, en barrios del sur como Cristo Rey o La Paz los carrotanques siguen marcando el calendario del agua. Para estas comunidades, el debate no es ideológico sino cotidiano: abrir la llave y que salga el líquido vital.

El proyecto tiene prevista su adjudicación en junio próximo, pero el mensaje presidencial ha abierto la puerta a un eventual cambio de rumbo. El alcalde Carlos Pinedo ha insistido en mantener la ruta técnica acordada con la Nación, pero la intervención de Petro ha creado un nuevo escenario de incertidumbre.

"La desalinizadora es solo el comienzo de un gran plan de acueducto y alcantarillado. Sin ella, Santa Marta seguirá condenada a la crisis de desabastecimiento", resume Gutiérrez. El plan integral incluye una segunda planta en Taganga de 20 litros por segundo y la ampliación del Curval, con lo cual se cerrarían 880 de los mil litros de déficit actual, impactando directamente a 250 mil personas.

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Esta nueva tensión entre Nación y Distrito revive fantasmas del pasado, donde proyectos de solución hídrica con viabilidades técnicas terminaron enterrados por desacuerdos políticos. En una ciudad rodeada de ríos y mares, pero que mantiene sin agua a su población durante todas las épocas del año, líderes sociales insisten en que no puede darse el lujo de que otro proyecto quede frustrado.