La emergencia invernal en Santander se ha intensificado, dejando a cerca de 600 familias damnificadas, muchas de las cuales han perdido todas sus pertenencias. Las inundaciones han obligado a evacuar en canoas desde las zonas más vulnerables, mientras el nivel del agua cubre completamente las viviendas.
Municipios bajo el agua
El desbordamiento de los ríos Horta, Carare, Opón y Guayabito ha sumergido varios municipios, entre ellos Cimitarra, Landázuri y Puerto Parra. Cientos de familias enfrentan una crisis humanitaria, con casas abandonadas y enseres domésticos destruidos.
Declaratoria de calamidad pública
El director de la Oficina de Gestión del Riesgo de Santander, Eduard Sánchez, confirmó la gravedad de la situación: “Tenemos a hoy 11 municipios en alerta roja, algunos en la provincia de Vélez y otros en la provincia de Yariguíes. Hay afectaciones viales en vías primarias, secundarias y terciarias, como la Troncal del Carare en el sector San Marino. 19 municipios han declarado la calamidad pública, sumado a la del departamento por variabilidad climática”.
Las lluvias continúan en varias regiones, agravando la situación. Las administraciones municipales hacen un llamado urgente a la solidaridad para atender a los damnificados, mientras avanzan los censos y la caracterización de los afectados.
Impacto económico y social
El drama es evidente: hay casas abandonadas porque todo, incluyendo la cocina, quedó sumergido. En medio de la emergencia, la comida escasea; algunas familias sobreviven con lo poco que logran rescatar, consumiendo plátano y yuca mojados mientras esperan ayuda. El impacto también es económico: cultivos enteros, especialmente de palma, quedaron destruidos por las lluvias, dejando a campesinos sin sustento.
“Aún continuamos la caracterización; está el corregimiento de Puerto Araujo, esperando una caracterización puntual incluso del Bajo Bolívar para tener un consolidado”, afirmó Sánchez. La crisis ya es departamental, y se espera acelerar la atención a los damnificados.



