Una experiencia aérea inolvidable para una abuela de 88 años
Frances Dahlke, una residente de Wisconsin de 88 años, cumplió uno de sus mayores deseos al realizar su primer viaje en avión, pero con un detalle especial que hizo la experiencia aún más memorable: el piloto era su propio nieto, Alex Shupe, quien recientemente había obtenido su licencia de piloto comercial.
Un vuelo familiar con destino a Chicago
El histórico viaje tuvo lugar el domingo 8 de febrero, cuando Shupe despegó desde el Aeropuerto Regional de La Crosse, en Wisconsin, con destino a Chicago. Dahlke, quien nunca antes había viajado por vía aérea, había prometido que volaría "cuando Alex obtenga su licencia de piloto", según declaró a CBS Chicago.
La preparación fue clave para esta aventura familiar. Los familiares de Dahlke tomaron precauciones especiales, recomendándole que tomara Dramamine, un medicamento utilizado para prevenir síntomas del mareo por movimiento. "Se aseguraron... me dijeron que tomara Dramamine primero. Yo tampoco he tomado Dramamine en mi vida", comentó Dahlke entre risas al medio estadounidense.
Trato de celebridad en primera clase
Gracias a los beneficios laborales de su nieto como empleado de una aerolínea, Dahlke pudo viajar en primera clase, un lujo que describió con entusiasmo: "Es muy, muy agradable. Me sentí como una celebridad consentida. Tenía el primer asiento en primera clase".
Shupe explicó el proceso para incluir a su abuela en el vuelo: "Como empleado de una aerolínea, obtienes estos beneficios de vuelo. Pude incluirla en una lista y luego ponerla en lista de espera".
Una experiencia familiar completa
El vuelo no solo reunió a la abuela con su nieto piloto, sino que se convirtió en un evento familiar completo. Los padres y el hermano de Shupe también viajaron a bordo, pudiendo observar desde sus asientos cómo el joven piloto manejaba la aeronave.
En su cuenta de Instagram, Shupe compartió imágenes del momento histórico y escribió: "Fue un gran logro en mi carrera poder finalmente llevar a mi familia en mi vuelo desde La Crosse. Fue la primera vez que mis padres y mi hermano volaron conmigo y el primer vuelo de mi abuela de 88 años. Una experiencia verdaderamente memorable".
Expectativas y realidades del primer vuelo
Antes del despegue, Dahlke expresó su curiosidad por experimentar las sensaciones del vuelo, mencionando especialmente su interés por "la sensación [de volar], ya sabes, y por supuesto mirar las nubes si las hay".
Esta historia conmovedora demuestra cómo los logros profesionales pueden entrelazarse con los momentos familiares más significativos, creando recuerdos que trascienden generaciones y que quedan grabados en la memoria de todos los involucrados.