Alerta por aumento de muertes de adultos mayores en vías de Bogotá
Tras un 2025 en el que Bogotá logró reducir las muertes en las vías por primera vez en más de cuatro años, el 2026 comenzó con cifras preocupantes. Con corte al 5 de abril, 162 personas han fallecido en siniestros viales, lo que representa un aumento del 13 por ciento frente al mismo periodo del año pasado. Pero hay un dato que genera especial alarma: tres de cada diez fallecidos en Bogotá eran personas de 60 o más años.
Los peatones mayores, los más vulnerables
Los datos preliminares de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (Ansv) para 2025 revelan que el 57,7 por ciento de los peatones fallecidos tenía más de 60 años. Además, ocho de cada diez adultos mayores que murieron en las vías iban caminando al momento del siniestro. Según la Encuesta de Movilidad de 2023, esta población realiza cerca de uno de cada diez viajes en la ciudad, pero representa el 30 por ciento de las fatalidades.
"Esta población realiza menos viajes que otros grupos etarios, pero tiene un nivel de representatividad importante en el número de fallecidos. Esa es una preocupación que llama la atención", señaló Hernán Ortiz, coordinador de Vigilancia de Datos de la Iniciativa Bloomberg para la Seguridad Vial Global en Colombia.
Las motos, principal factor de riesgo
Al analizar los datos con mayor detalle, se evidencia que detrás de las muertes de adultos mayores peatones hay un actor común: los motociclistas. En general, en todos los grupos etarios, las motos estuvieron involucradas en el 47,3 por ciento de las muertes de peatones, pero para el caso de los adultos mayores estos vehículos participaron en seis de cada diez muertes.
Para este año, el panorama no está cambiando mucho. Según la Secretaría de Movilidad, el 58 por ciento de los peatones que murieron en siniestros viales fueron adultos mayores, lo cual deja en evidencia su vulnerabilidad. Además, se ha evidenciado que muchos motociclistas exceden la velocidad, lo cual, junto con peatones de avanzada edad, crea un cóctel perfecto para provocar la muerte de quien va a pie.
"Por un lado, tenemos una víctima que está en una edad en la que el cuerpo no resiste de la misma manera un golpe y se comprometen los diferentes sistemas vitales, y por el otro, unos conductores, en este caso motociclistas, que exceden los límites de velocidad. Eso aumenta los riesgos de fatalidad", agregó Ortiz.
Infraestructura vial y falta de controles
El catalizador de ese cóctel sería la infraestructura vial que favorece que los conductores, en especial los de moto, excedan la velocidad, así como la falta de controles. Para Carlos Urrego, coordinador en Colombia de la Iniciativa Global para el Diseño de Ciudades (GDCI), Bogotá, aunque va en la senda correcta, tiene una deuda pendiente en esa materia.
"Tradicionalmente, ciudades como las nuestras han tenido una planeación orientada al carro particular, al desarrollo de avenidas largas y anchas y a pensar que las calles tienen que ser rápidas para garantizar eficiencia. Ahí es cuando se generan condiciones de riesgo muy grandes para quienes caminan o van en bicicleta", señaló Urrego.
En Bogotá todavía hay corredores en los que, a pesar de que se han implementado límites de velocidad de 50 km/h y hasta 30 km/h, se siguen registrando altas velocidades y con ello fatalidades. De hecho, la Secretaría de Movilidad reportó que en siete de cada diez muertes este año ocurrieron en vías arteriales, las mismas vías donde se registran las velocidades más altas.
Estrategias para mejorar la seguridad vial
Ambos expertos consideran que la ciudad va en buen camino con algunas estrategias como la instalación de resaltos parabólicos y el desarrollo y mejoramiento de los sistemas de transporte público. Sin embargo, señalaron que no se pueden dejar de lado estrategias comunicativas para quienes conducen con maniobras riesgosas.
"El conductor de motocicleta, como tomador de riesgo, tiene que recibir mensajes contundentes para que no exceda la velocidad. Hay que llevar mensajes que les hagan darse cuenta de que en la motocicleta están tomando decisiones riesgosas que ponen en peligro la vida propia y la vida de otros, como los adultos mayores", añadió Hernán Ortiz.
Adicionalmente, en el futuro Bogotá podría enfrentar una escalada de siniestralidad en adultos mayores causada por motos, teniendo en cuenta dos factores: que la población capitalina se está envejeciendo y que los bogotanos están comprando cada vez más motos.
Propuestas concretas para salvar vidas
Para Carlos Urrego, la clave es diseñar ciudades para los más vulnerables, y así cualquiera podrá vivirla de manera segura. Algunas estrategias que propone tienen que ver con:
- Semáforos con tiempos mayores para cruzar sin correr
- Refugios peatonales seguros para esperar
- Mayor cumplimiento de los límites de velocidad
- Poner en la mira corredores letales como la avenida Boyacá
- Consolidación de las líneas 2 y 3 del metro
Finalmente, Ortiz propone que los puentes peatonales dejen de ser prioridad en el diseño de ciudades, pues estos representan una barrera para las poblaciones más vulnerables. En cambio, podría pensarse en cruces a nivel.
"Cuando una persona en cierta condición de vulnerabilidad, como un adulto mayor, se encuentra con un puente peatonal y no puede subirlo o prefiere no usarlo porque le va a incrementar su tiempo de caminata un 50 por ciento y generar molestias físicas, pues va a preferir arriesgarse y pasar a nivel en un cruce peligroso", explicó.
Compromiso del Distrito
Por lo pronto, las alertas están encendidas en este año por la escalada en las fatalidades en la vía. El Distrito reiteró su compromiso con atender la situación y revertir la tendencia que se ha observado en los primeros cuatro meses del año.
"Este panorama nos deja historias inconclusas, sueños sin cumplir y familias que hoy viven vacíos irrecuperables. Son un llamado de alerta que nos involucra a todos", señaló la secretaria de Movilidad, Claudia Díaz.
La funcionaria también afirmó que desde la entidad seguirán implementando intervenciones que han demostrado que salvan vidas, "pero necesitamos de todas las personas que se mueven en Bogotá, de sus decisiones y acciones responsables en la vía, porque todos los siniestros viales son evitables".



