Adiós a una centenaria: Marie-Rose Tessier fallece a los 115 años en Francia
La francesa Marie-Rose Tessier, reconocida como la persona más longeva de Francia y la segunda de mayor edad en todo el mundo, ha fallecido este martes a los 115 años, según confirmó su nieta a los medios locales. Su muerte marca el fin de una vida extraordinaria que comenzó el 21 de mayo de 1910.
Una vida que atravesó siglos
Marie-Rose Tessier murió en la residencia de ancianos donde residía desde 2010, ubicada en la localidad balnearia de Les Sables-d'Olonne, en la región occidental de Francia. Había obtenido el título de persona más anciana de Francia tras el fallecimiento en 2023 de sor Lucile Randon, quien tenía 118 años y era entonces la decana de la humanidad. Desde el 30 de abril de 2025, Tessier ocupaba el segundo lugar a nivel mundial en longevidad.
En una entrevista con la cadena France 3 en 2023, la centenaria compartió sus reflexiones sobre la vejez: "No importa en absoluto ser vieja. Lo que más me duele es no poder ver. No se puede leer, no se puede tejer. ¡No se puede hacer nada cuando no se puede ver!", declaró con una mezcla de resignación y lucidez.
Raíces profundas y una vida marcada por la guerra
Proveniente de una familia de agricultores, Marie-Rose se crió en la granja de sus padres siendo la menor de los hermanos y la única hija. El Ayuntamiento de Beaurepaire, su localidad natal, emitió un comunicado destacando que estaba "profundamente apegada a su tierra natal".
Su vida, que abarcó más de un siglo, estuvo marcada por eventos históricos trascendentales. Vivió tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial, siendo esta última especialmente dolorosa: el 18 de abril de 1944, con apenas 33 años, perdió a su esposo, Auguste Charles Tessier, quien murió víctima de bombardeos durante el conflicto.
Legado familiar y últimos años
De su matrimonio nacieron dos hijas, Denise e Yvette, a quienes dedicó "toda su energía con valentía y dignidad", según señaló el Ayuntamiento de su pueblo. Será enterrada junto a ellas, cerrando así un ciclo familiar.
Tras vivir en localidades como Fougères, cerca del Monte Saint Michel, y posteriormente en París, Marie-Rose regresó en 2010 a la región de Vendée para ingresar en la residencia de ancianos donde pasaría los últimos quince años de su vida.
Recuerdos de una infancia libre
En 2021, el autor Jean-Marie Poirier la entrevistó para su libro 'Pose vagabonde', donde Tessier compartió con emoción sus recuerdos de infancia: "Todavía me veo bajo el cerezo en casa; mis hermanos subían al árbol y me tiraban las cerezas", evocaba con nostalgia.
También recordaba cómo a los cinco años iba sola a la escuela: "Cruzaba un campo y, luego, rodeando el estanque, llegaba cerca de la iglesia. En aquella época, los padres no se preocupaban; era una época de gran libertad". Estas anécdotas pintan un retrato de una época muy diferente, donde la autonomía infantil era común.
El fallecimiento de Marie-Rose Tessier no solo representa la pérdida de la persona más longeva de Francia, sino también el cierre de un capítulo histórico viviente, cuyos recuerdos abarcaron desde la inocencia rural de principios del siglo XX hasta las complejidades del mundo moderno.



