Misterio en Suba: Pareja de adultos mayores hallada sin vida en su vivienda de Bogotá
La muerte de una pareja de adultos mayores encontrada sin vida dentro de su vivienda en el barrio Aures, localidad de Suba, en el occidente de Bogotá, ha generado más preguntas que respuestas entre las autoridades y la comunidad. El hecho ha causado profunda conmoción entre vecinos y allegados, quienes aseguran que las víctimas llevaban más de tres décadas residiendo en el sector, estableciendo lazos sólidos con quienes los rodeaban.
Los detalles del hallazgo
Los cuerpos de Guillermo Alberto Anzola, de 72 años, y de Gloria Isabel Guerrero, de 66, fueron encontrados en habitaciones distintas de la casa. Ambos presentaban heridas causadas con armas cortopunzantes, según confirmaron las primeras investigaciones. Desde el momento del descubrimiento, investigadores de la Policía Nacional y la Fiscalía han adelantado una exhaustiva recolección de pruebas y testimonios para establecer qué ocurrió exactamente y quiénes serían los responsables de este crimen que mantiene consternada a la comunidad.
Uno de los primeros elementos analizados por las autoridades es el testimonio de la hija de la pareja, quien explicó que en la vivienda residían varias personas además de sus padres. Según su declaración, en la casa vivían sus padres, una de sus hijas menores —de apenas siete años— y su expareja sentimental, con quien mantuvo una relación durante cerca de 20 años.
El testimonio de la hija
"Yo tuve una relación marital y de convivencia por 20 años seguidos, pero esa relación se acabó en 2024. Él me pegaba, me agredía físicamente y psicológicamente, y por eso lo denuncié por violencia intrafamiliar", relató la mujer ante las autoridades con evidente emoción.
Agregó que su expareja, quien trabaja como pintor de apartamentos y casas pero actualmente se encontraba sin empleo, vivía en la casa de sus padres desde noviembre del año pasado. Esto ocurrió luego de que su madre le arrendara una habitación por 250.000 pesos mensuales, buscando ayudarlo en su situación económica.
La revisión de las cámaras de seguridad
De acuerdo con el relato de la familia, el caso comenzó a tomar forma cuando un allegado revisó las cámaras de seguridad instaladas dentro de la vivienda. Se trató, según explicó la hija de las víctimas, de su cuñado, quien observó desde su celular una escena que le llamó poderosamente la atención.
"Él estaba revisando las cámaras y vio que había alguien saliendo de la casa de mis papás", explicó la mujer con voz entrecortada. Según su descripción, se trataba de un hombre que llevaba puesta una cachucha que pertenecía a su padre y que tenía el rostro cubierto con un trapo u otro objeto, lo que dificultaba su identificación.
La escena del crimen
Alarmada por la situación, la hija se dirigió de inmediato a la vivienda de sus padres. Lo que encontró allí fue una escena que describió como impactante y desgarradora. Las cámaras de seguridad, que ya están en poder de los investigadores, también muestran que varias habitaciones quedaron completamente desordenadas, sugiriendo una posible alteración del lugar.
Guillermo Alberto Anzola, quien según sus familiares era un paciente terminal y tenía considerables dificultades de movilidad, fue encontrado sin vida cerca de su bastón de apoyo, elemento que necesitaba para desplazarse dentro de su hogar. El cuerpo de Gloria Isabel Guerrero, por su parte, fue hallado en otro cuarto de la vivienda y estaba envuelto en una cobija, detalle que ha generado interrogantes adicionales entre los investigadores.
El relato del descubrimiento
"Entraron los policías y fuimos directo al cuarto de mis papás, pero la puerta estaba cerrada con seguro. Me asomé por la ventana y vi a mi papá tirado en el piso boca arriba. Todo estaba revolcado: la ropa, las cobijas. Luego los policías encontraron a mi mamá en el otro cuarto", relató la hija con visible dolor, recordando los momentos del hallazgo.
El excompañero sentimental de la mujer también entregó una declaración juramentada ante las autoridades y aseguró que, aunque vivía en la casa, no se encontraba allí cuando ocurrieron los hechos. Esta declaración está siendo contrastada con otras evidencias recopiladas por los investigadores.
Interrogantes sin resolver
Entre tanto, los investigadores encontraron otro detalle que genera importantes interrogantes: pese al evidente desorden en la vivienda, en el lugar permanecían celulares, dinero y otros objetos de valor que normalmente serían objetivo de ladrones. Incluso, el celular de Guillermo Alberto fue hallado en el bolsillo de su chaqueta, completamente intacto.
Para los investigadores, esto podría indicar que el desorden habría sido provocado intencionalmente para simular un robo, desviando así las pesquisas hacia una línea equivocada. Esta teoría está siendo analizada cuidadosamente junto con todas las demás evidencias recopiladas.
La investigación continúa
Mientras el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía continúa con las diligencias para esclarecer el caso, familiares y amigos se preparan para dar el último adiós a la pareja de esposos que dedicó más de treinta años a construir una vida en el barrio Aures. Entre tanto, la familia pide celeridad a las autoridades para identificar a los responsables de un crimen que hoy mantiene consternada no solo a su círculo cercano, sino a toda la comunidad de Suba.
Las autoridades han asegurado que no descansarán hasta encontrar a los responsables y llevar justicia a las familias afectadas por este trágico suceso que ha removido los cimientos de seguridad en el sector occidental de Bogotá.



