Cenar tarde bajo estrés eleva 150% el riesgo de malestar intestinal
Cenar tarde bajo estrés eleva 150% riesgo intestinal

Un estudio reciente presentado en la Semana de las Enfermedades Digestivas (DDW) 2026, celebrada en Chicago, Estados Unidos, ha revelado que el horario de las comidas podría ser un factor determinante en la salud digestiva, especialmente cuando se combina con altos niveles de estrés. La investigación, liderada por científicos del New York Medical College en el Hospital Saint Mary's and Saint Clare's, analizó datos de más de 11,000 participantes de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, y encontró que consumir más del 25% de las calorías diarias después de las 9 de la noche, en contextos de estrés crónico, aumenta hasta un 150% las probabilidades de sufrir trastornos intestinales como diarrea o estreñimiento.

El impacto del estrés y la alimentación nocturna

Según informó Infosalus, los investigadores identificaron un efecto combinado entre el estrés fisiológico acumulado —medido a través de la carga alostática, que incluye indicadores como índice de masa corporal, colesterol y presión arterial— y la ingesta nocturna. Quienes presentaban alta carga alostática y además cenaban tarde tenían 1.7 veces más probabilidades de reportar síntomas digestivos. De forma paralela, datos de más de 4,000 participantes del American Gut Project indicaron que las personas con niveles elevados de estrés y hábitos de alimentación nocturna tenían 2.5 veces más probabilidades de sufrir problemas intestinales.

La doctora Harika Dadigiri, autora principal del estudio, explicó: "No se trata solo de lo que comes, sino de cuándo lo comes. Y cuando ya estamos bajo estrés, ese momento puede tener un doble impacto negativo en la salud intestinal".

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Efectos en la microbiota intestinal

El estudio también encontró que el grupo con estrés y alimentación nocturna presentaba una menor diversidad de la microbiota intestinal. Este hallazgo sugiere que el horario de las comidas podría influir en la salud digestiva a través del eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación que involucra señales nerviosas, hormonales y bacterianas. Los investigadores destacaron la relevancia de la crononutrición, disciplina que estudia cómo los ritmos circadianos influyen en el metabolismo y la digestión.

No obstante, los autores señalaron que se trata de un estudio observacional, por lo que los resultados muestran asociaciones y no una relación causal directa. Aun así, recomiendan prestar atención al horario de las comidas, especialmente en personas que sufren estrés crónico, para reducir el riesgo de malestar intestinal.

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