Malaria en Colombia: hasta 40% de casos se diagnostican tarde y alerta por cambio climático
Malaria en Colombia: hasta 40% de casos se diagnostican tarde

La malaria sigue siendo una amenaza silenciosa para la salud pública en Colombia. Aunque en sus primeras etapas suele confundirse con una gripe común, el retraso en el diagnóstico puede aumentar significativamente el riesgo de complicaciones graves e incluso la mortalidad.

Diagnóstico tardío: un problema crítico

En el marco del Día Mundial de la Malaria, que se conmemora cada 25 de abril, las autoridades de salud advirtieron que entre el 20 % y el 40 % de los casos en el país se identifican de manera tardía. Esto ocurre especialmente en zonas rurales, selváticas y de difícil acceso, donde persisten barreras para acceder oportunamente a los servicios médicos.

De acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Salud (INS), Colombia cerró 2024 con cerca de 178.000 casos de malaria, una enfermedad transmitida por la picadura del mosquito Anopheles y que afecta principalmente a regiones con alta vulnerabilidad social y climática.

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Cifras globales y síntomas iniciales

A nivel global, el Informe Mundial sobre la Malaria 2025 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó 282 millones de casos y 610.000 muertes, concentradas en su mayoría en población infantil. Uno de los principales problemas es que los síntomas iniciales suelen parecerse a los de un resfriado o al dengue, lo que retrasa la consulta médica entre dos y cinco días. La enfermedad generalmente se manifiesta entre siete y 14 días después de la picadura del mosquito.

Entre los síntomas más frecuentes están la fiebre intermitente o continua, escalofríos intensos, sudoración excesiva, dolor de cabeza, malestar general, dolores musculares, náuseas y vómito.

Consecuencias de un diagnóstico tardío

Según explicó la doctora Carmen Chiquinquirá Hernández, directora nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de la unidad de negocio Atención Primaria de Zentria, cuando la enfermedad progresa —especialmente por el parásito Plasmodium falciparum— puede comprometer varios órganos y requerir atención médica inmediata. Entre los signos de alarma están la alteración del estado de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, ictericia, sangrados anormales, orina oscura, hipoglucemia y anemia severa.

La especialista también advirtió que en mujeres gestantes un diagnóstico tardío puede provocar abortos o bajo peso al nacer, mientras que en niños puede dejar secuelas neurológicas permanentes.

Cambio climático agrava la situación

A este panorama se suma otro factor que preocupa a las autoridades: el cambio climático. El aumento de temperaturas y la modificación de los patrones de lluvia están favoreciendo la expansión de los mosquitos transmisores hacia nuevas zonas geográficas y prolongando las temporadas de brote. Además, el país enfrenta simultáneamente brotes de otras enfermedades transmitidas por vectores como dengue, chikunguña y zika, lo que genera una presión adicional sobre el sistema de salud.

Medidas de prevención y diagnóstico

Frente a este escenario, los expertos insisten en reforzar las medidas de prevención, como el uso de toldillos y repelentes, la eliminación de criaderos y aguas estancadas, y el uso de ropa protectora como camisas de manga larga y pantalones largos. El sistema de salud colombiano cuenta con herramientas diagnósticas como la gota gruesa y las pruebas rápidas, que permiten identificar el parásito de forma gratuita y oportuna.

La recomendación es clara: ante fiebre persistente o síntomas compatibles, especialmente después de viajar o permanecer en zonas endémicas, se debe consultar de inmediato. En malaria, actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación grave.

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