Mastitis: el temor de las madres primerizas y cómo prevenir esta inflamación mamaria
Mastitis: cómo prevenirla en madres lactantes y no lactantes

Mastitis: el temor de las madres primerizas y cómo prevenir esta inflamación mamaria

La mastitis representa uno de los mayores miedos para las madres primerizas, especialmente durante el período de lactancia. Esta condición médica se define como la hinchazón y el enrojecimiento del tejido mamario, acompañada de dolor intenso y sensación de calor en la mama. Cuando se presenta infección, puede generar síntomas adicionales como fiebre y escalofríos, complicando significativamente el bienestar de la mujer.

Aunque comúnmente se asocia con la lactancia materna, la mastitis también puede afectar a mujeres que no están amamantando, un hecho menos conocido pero igualmente importante. En ambos casos, la inflamación mamaria puede interferir con las actividades diarias y, cuando ocurre en mujeres lactantes, puede dificultar las labores del cuidado del bebé, incluso llegando a generar un rechazo temporal hacia la alimentación.

Causas principales de la mastitis

La principal causa que genera mastitis es la obstrucción que produce la leche en la mama. Este bloqueo se debe a varias razones, entre las que destacan:

  • Obstrucción de los conductos lácteos, que impide el flujo normal de la leche.
  • Acumulación de gérmenes que provienen de la boca del bebé durante la lactancia.
  • Mala técnica de amamantamiento que no permite un vaciado completo de los pechos.

Estos factores combinados crean un ambiente propicio para la inflamación y posible infección, requiriendo atención inmediata para evitar complicaciones.

Consejos expertos para prevenir la mastitis

Según especialistas de la reconocida institución Mayo Clinic, se recomienda que las mujeres se reúnan con sus profesionales de salud antes de iniciar el proceso de lactancia. Algunas de las principales recomendaciones para evitar la mastitis incluyen:

  1. Alimenta a tu bebé cuando lo pida o realiza extracción manual de leche con frecuencia.
  2. Extrae completamente la leche de los pechos durante cada sesión de amamantamiento.
  3. Permite que el bebé vacíe completamente una mama antes de cambiar a la otra durante la alimentación.
  4. Cambia regularmente la posición en la que amamantas para distribuir mejor la succión.
  5. Asegúrate de que el bebé se prenda correctamente al pecho para evitar lesiones y obstrucciones.
  6. Si fumas, consulta con tu profesional de salud sobre estrategias para abandonar este hábito, ya que el tabaquismo puede aumentar el riesgo de mastitis.

Complicaciones graves si no se trata

Los especialistas hacen especial énfasis en la importancia del tratamiento oportuno, ya que si la mastitis no se trata adecuadamente, puede generar acumulación de pus en la mama, formando abscesos mamarios. En estos casos avanzados, los abscesos solo pueden ser drenados mediante intervención quirúrgica, lo que representa serias complicaciones para continuar alimentando al bebé y recuperar la salud mamaria.

Ante la presencia de los primeros síntomas como sensibilidad mamaria, calor localizado, hinchazón evidente, presencia de bultos palpables, sensación de quemazón o enrojecimiento de la piel, se debe acudir inmediatamente a un profesional de salud para iniciar el tratamiento más adecuado según cada caso particular. La detección temprana y el manejo apropiado son cruciales para prevenir complicaciones y garantizar una recuperación completa.