Encuentro con farmacéuticas indias despierta preocupación en sector nacional
La participación del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) en un evento empresarial con más de ochenta compañías farmacéuticas de la India ha reavivado un intenso debate en Colombia. Este encuentro, organizado con apoyo de la Embajada de India en el país, cuestiona hasta qué punto la apertura a grandes productores internacionales puede coexistir con las políticas de soberanía farmacéutica y reindustrialización que el Gobierno ha promovido activamente.
La posición de los gremios farmacéuticos colombianos
Lejos del tono diplomático de los comunicados oficiales, la Asociación de Industrias Farmacéuticas en Colombia (Asinfar) ha sido una de las voces más críticas. El gremio advierte sobre los riesgos de estos acercamientos si no se establecen condiciones de competencia equilibrada. "La soberanía farmacéutica no es un discurso", enfatizan, recordando que la pandemia demostró que la capacidad de producir medicamentos es un componente esencial de la seguridad sanitaria nacional.
Según Asinfar, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud han hecho llamados explícitos para fortalecer la producción local de medicamentos. Colombia, señalan, ha acogido este llamado progresivamente con instrumentos de política pública que reconocen al sector farmacéutico como estratégico.
Temor al dumping y desindustrialización
La industria farmacéutica colombiana produce aproximadamente el setenta por ciento de las unidades de medicamentos que consume el país y genera entre sesenta mil y setenta mil empleos directos formales, altamente calificados. "El fortalecimiento de esta industria debe darse en un entorno de competencia equilibrada", sostiene Asinfar en un comunicado.
El gremio alerta específicamente sobre los riesgos de importar medicamentos terminados desde países que subsidian directa o indirectamente su producción, prácticas que generan distorsiones que afectan el empleo formal, la estabilidad económica del sector y, a largo plazo, la seguridad sanitaria del país.
Preocupaciones de Ascif sobre el modelo de importación
La Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (Ascif) ha expresado inquietudes similares. Su directora ejecutiva, Clara Isabel Rodríguez, aseguró que la industria nacional desconoce cuáles son las relaciones comerciales que actualmente se estarían adelantando con compañías de la India.
"Nos llama mucho la atención que esta situación de relaciones comerciales o de búsqueda de aperturas de mercado de empresas de la India tenga algún efecto sobre la producción que realiza la industria farmacéutica nacional con altos estándares de calidad", afirmó Rodríguez. Según la directiva, hasta ahora no existe conocimiento de estrategias de inversión ni de alianzas productivas con el sector local.
Para Ascif, el riesgo principal está en que se promueva el ingreso de empresas que únicamente importen medicamentos terminados, sin generación de empleo directo ni desarrollo industrial en Colombia. "Permitir alentar el ingreso de farmacéuticas que vienen solamente a traer medicamentos, sin la generación de industria, sería realmente un riesgo para la seguridad sanitaria", advirtió.
La defensa del Invima y el contexto histórico
Desde el Gobierno, la lectura es considerablemente diferente. En entrevista, el director del Invima, Francisco Rossi, defendió el papel histórico de la industria farmacéutica de la India y rechazó la idea de que el encuentro empresarial tenga como objetivo facilitar una avalancha de medicamentos importados.
Rossi recordó que la industria india jugó un papel decisivo en la respuesta global a la pandemia del VIH, al posicionar los medicamentos genéricos cuando los tratamientos eran inaccesibles para países pobres. "La diferencia entre la mortalidad masiva que teníamos antes de que hubiera medicamentos y la posibilidad de que los países pobres tuvieran tratamientos fue la llegada de los genéricos de la India", señaló.
El director del Invima también subrayó que Colombia ha tenido medicamentos genéricos de origen indio desde el siglo pasado y que la cooperación con ese país no es nueva. Incluso relató su participación personal en negociaciones regionales para la compra de antirretrovirales que incluyeron a México, Brasil y Colombia.
Políticas de reindustrialización y soberanía farmacéutica
Frente a las críticas de los gremios, Rossi fue enfático en afirmar que, si algo puede cuestionarse al actual Gobierno, es precisamente estar privilegiando la producción local. Según explicó, esa postura no obedece a una convicción ideológica, sino a decisiones explícitas de política pública.
El director del Invima recordó que el Gobierno adoptó dos lineamientos centrales: la reindustrialización y la soberanía farmacéutica. En esa dirección, mencionó previsiones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo, documentos Conpes y proyectos concretos para la construcción de plantas de producción de vacunas y la fabricación de medicamentos estratégicos.
"Si por algo se puede criticar a este gobierno es por estar privilegiando la producción local sobre los productos importados", sostuvo Rossi, al tiempo que reconoció que siempre habrá sectores que reclamen mayores medidas proteccionistas.
Un debate que permanece abierto
Para los gremios farmacéuticos nacionales, la señal que envía el Estado al respaldar encuentros con grandes productores internacionales, sin un mensaje claro sobre la protección y el fortalecimiento de la industria local, puede interpretarse como una amenaza a un sector que el propio Gobierno ha reconocido como estratégico.
Desde el Invima, en cambio, se insiste en que la regulación, la cooperación internacional y la apertura a la transferencia tecnológica no son incompatibles con la reindustrialización ni con la autonomía sanitaria. El debate, por ahora, sigue completamente abierto. Mientras el Gobierno defiende su política de fortalecimiento productivo y minimiza los temores de una apertura indiscriminada, la industria farmacéutica nacional exige coherencia, reglas de juego claras y un respaldo más explícito frente a competidores globales con ventajas estructurales significativas.



