Bacterias de 5.000 años en cueva rumana resisten 10 antibióticos modernos
Bacterias milenarias resisten 10 antibióticos modernos

Bacterias milenarias en cueva de hielo muestran resistencia a múltiples antibióticos modernos

Una sorprendente cepa bacteriana recuperada de una capa de hielo de 5.000 años en la cueva de Scarisoara, Rumania, ha demostrado resistencia a 10 antibióticos modernos y contiene más de 100 genes relacionados con resistencia, según revela un estudio publicado en la prestigiosa revista científica 'Frontiers in Microbiology'.

Descubrimiento en condiciones extremas

Investigadores del Instituto de Biología de Bucarest de la Academia Rumana analizaron la cepa denominada Psychrobacter SC65A.3, localizada en una capa de hielo milenaria dentro de la cueva subterránea de Scarisoara. Esta bacteria, que ha sobrevivido en condiciones extremas de temperatura bajo cero durante cinco milenios, muestra una capacidad extraordinaria para inhibir el crecimiento de varias superbacterias contemporáneas.

Cristina Purcarea, científica sénior del Instituto, explica detalladamente: "La cepa bacteriana Psychrobacter SC65A.3 aislada de la cueva de hielo de Scarisoara, a pesar de su origen antiguo, muestra resistencia a múltiples antibióticos modernos y es portadora de más de 100 genes relacionados con la resistencia".

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Metodología de investigación rigurosa

El equipo científico realizó perforaciones de un núcleo de hielo de 25 metros en la zona conocida como el Gran Salón, representando una cronología de 13.000 años de historia climática. Los fragmentos de hielo se transportaron en bolsas estériles y congeladas hasta el laboratorio, donde se aislaron cepas bacterianas y se secuenció su genoma completo para identificar genes específicos asociados a resistencia y actividad antimicrobiana.

Los investigadores evaluaron sistemáticamente la resistencia de SC65A.3 frente a 28 antibióticos diferentes pertenecientes a 10 clases farmacológicas distintas, incluyendo tanto fármacos de uso habitual como medicamentos reservados exclusivamente para el tratamiento de infecciones bacterianas graves.

Resistencia a antibióticos críticos

La cepa milenaria demostró resistencia específica a antibióticos cruciales como rifampicina, vancomicina, ciprofloxacina, trimetoprima, clindamicina y metronidazol, todos ellos utilizados ampliamente en terapias orales e inyectables para tratar una variedad de infecciones bacterianas graves en la práctica clínica actual.

Purcarea enfatiza la importancia de este hallazgo: "El estudio de microbios como Psychrobacter SC65A.3, recuperados de depósitos de hielo de cuevas milenarias, revela cómo la resistencia a los antibióticos evolucionó de forma natural en el medio ambiente, mucho antes del uso de los antibióticos modernos".

Implicaciones para la salud global

La investigadora principal advierte sobre posibles riesgos: "Si el derretimiento del hielo libera estos microbios antiguos, sus genes de resistencia podrían propagarse a las bacterias modernas, lo que agravaría significativamente el desafío global de la resistencia a los antibióticos".

Algunos de los antibióticos a los que SC65A.3 es resistente se utilizan actualmente para tratar enfermedades graves como tuberculosis, colitis e infecciones urinarias complejas, lo que subraya la relevancia clínica de este descubrimiento.

Potencial biotecnológico prometedor

Paradójicamente, estas bacterias antiguas también representan una oportunidad científica valiosa. El análisis genómico exhaustivo identificó casi 600 genes con funciones desconocidas y 11 genes específicamente capaces de inhibir bacterias, hongos y virus patógenos.

Purcarea destaca el doble aspecto de la investigación: "Estas bacterias antiguas son esenciales para la ciencia y la medicina, pero una manipulación cuidadosa y las medidas de seguridad en el laboratorio son absolutamente esenciales para mitigar el riesgo de propagación descontrolada".

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Las bacterias milenarias producen enzimas y compuestos antimicrobianos con aplicaciones biotecnológicas potenciales que podrían contribuir al desarrollo de nuevos tratamientos médicos, reforzando así la importancia de estudiar genomas antiguos para comprender la evolución natural de la resistencia a antibióticos y explorar nuevas fuentes biotecnológicas innovadoras.