Estudio masivo revela que cannabis en adolescencia duplica riesgo de trastornos mentales graves
Cannabis en adolescencia duplica riesgo de trastornos mentales

Estudio longitudinal con casi medio millón de jóvenes revela vínculo alarmante

Una investigación exhaustiva que siguió a más de 460.000 adolescentes durante años ha encontrado una asociación preocupante entre el consumo de cannabis durante la adolescencia y un aumento sustancial en el riesgo de desarrollar trastornos mentales graves al inicio de la vida adulta. Los resultados, publicados en la prestigiosa revista JAMA Health Forum, muestran datos contundentes que deberían alertar a padres, educadores y autoridades sanitarias.

Datos que generan alarma en la comunidad científica

El estudio analizó los registros de salud electrónicos de 463.396 jóvenes estadounidenses, monitoreándolos desde los 13 hasta los 26 años de edad. Los hallazgos son claros y preocupantes: aquellos adolescentes que reportaron haber consumido cannabis durante el último año duplicaron su riesgo de desarrollar trastornos psicóticos y bipolares, además de mostrar probabilidades significativamente mayores de sufrir depresión o ansiedad.

Lo más revelador es que estos diagnósticos psiquiátricos aparecieron, en promedio, entre 1,7 y 2,3 años después del consumo reportado, estableciendo una secuencia temporal que refuerza la hipótesis causal. La investigación fue realizada de manera conjunta por instituciones de primer nivel como Kaiser Permanente, el Instituto de Salud Pública, la Universidad de California en San Francisco y la Universidad del Sur de California.

No se necesita ser consumidor habitual para enfrentar riesgos

Uno de los aspectos más significativos de este estudio es su enfoque amplio. A diferencia de investigaciones anteriores que se centraban principalmente en consumidores intensivos o personas con diagnóstico de trastorno por consumo de cannabis, este análisis examinó cualquier consumo reportado en el último año, detectado mediante pruebas universales durante la atención pediátrica estándar.

"Incluso después de tener en cuenta condiciones de salud mental previas y el uso de otras sustancias, los adolescentes que dijeron consumir cannabis tenían un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar trastornos psiquiátricos", advierte Kelly Young-Wolff, autora principal del estudio. Esta afirmación subraya que el riesgo existe incluso para consumidores ocasionales.

La creciente potencia del cannabis agrava el problema

Lynn Silver, coautora del estudio y directora del programa Getting it Right from the Start del Instituto de Salud Pública, añade otro factor de preocupación: la potencia cada vez mayor del cannabis disponible en el mercado. "A medida que el cannabis se vuelve más potente y se comercializa de forma más agresiva, este estudio muestra que su consumo en adolescentes se asocia con el doble de riesgo de trastornos psicóticos y bipolares, dos de las condiciones de salud mental más graves", señala.

En California, por ejemplo, los niveles medios de THC en la flor de cannabis superan ya el 20%, y los concentrados pueden alcanzar porcentajes alarmantes del 95%. Esta mayor potencia triplica la toxicidad potencial y representa un riesgo significativo para el cerebro en desarrollo de los jóvenes.

El cannabis: sustancia ilegal más popular entre adolescentes estadounidenses

El estudio también contextualiza el problema dentro de las tendencias de consumo juvenil. El cannabis es la sustancia ilegal más popular entre los adolescentes estadounidenses, con cifras que aumentan progresivamente con la edad escolar:

  • 8% de consumo en octavo grado (13-14 años)
  • 26% de consumo en duodécimo grado (17-18 años)

La Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas y Salud de 2024 estima que más del 10% de los jóvenes entre 12 y 17 años ha consumido cannabis en el último año. Además, la investigación detectó que el consumo es más frecuente entre adolescentes inscritos en Medicaid y en aquellos que viven en entornos con mayores carencias socioeconómicas, lo que podría agravar las desigualdades en salud mental que ya existen en estas comunidades vulnerables.

Llamado urgente a la acción informada

Ante este panorama preocupante, los investigadores hacen un llamado claro a la acción. Young-Wolff enfatiza: "Es imperativo que los padres y sus hijos tengan información precisa y basada en evidencia sobre los riesgos". Este estudio proporciona precisamente esa evidencia científica sólida que debería informar políticas públicas, programas educativos y conversaciones familiares sobre el consumo de cannabis en edades tempranas.

El diseño longitudinal del estudio —que sigue a los participantes a lo largo del tiempo— refuerza significativamente la hipótesis de que el cannabis es un factor de riesgo real, y no solo una correlación, en el desarrollo de enfermedades mentales graves. Estos hallazgos representan una contribución crucial al entendimiento de cómo las sustancias psicoactivas afectan el cerebro adolescente en desarrollo y sus consecuencias a largo plazo.