En el Día Mundial del Cáncer de Ovario, conmemorado el 8 de mayo de 2026, expertos en Colombia lanzan una alerta: la ausencia de una prueba de tamizaje estándar —como la citología para el cáncer de cuello uterino— hace que la detección temprana dependa exclusivamente de la capacidad de las mujeres para reconocer síntomas que suelen pasar desapercibidos. El cáncer de ovario es una enfermedad altamente letal y la principal causa de muerte por cáncer ginecológico, con un riesgo de desarrollo de 1 en 91 mujeres. Se estima una incidencia global de 6,7 a 7,5 casos por cada 100 mil mujeres por año.
El desafío del diagnóstico: un enemigo que se camufla
El principal obstáculo para los oncólogos colombianos es que el cáncer de ovario es un “maestro del disfraz”. Sus síntomas suelen confundirse con problemas digestivos comunes, lo que retrasa la visita al ginecólogo. Las señales de alerta que no deben ignorarse si se presentan de manera frecuente son:
- Inflamación o distensión abdominal persistente.
- Sensación de saciedad temprana al comer (llenarse rápido).
- Cambios repentinos en el hábito urinario.
- Dolor pélvico constante.
“Detectar el cáncer de ovario en Etapa I puede cambiar radicalmente el panorama de supervivencia. La educación y el acceso oportuno a especialistas son nuestras mejores herramientas hoy”, destaca la doctora Claudia Cruz, ginecóloga oncóloga del CTIC. En el país, la mayoría de los casos aún se diagnostican en etapas avanzadas, lo que complica el pronóstico. Sin embargo, la combinación de una mayor educación ciudadana y los avances en medicina genómica está comenzando a cambiar esta realidad.
Genética y esperanza: el nuevo estándar de tratamiento
A pesar de los retos diagnósticos, Colombia ha dado pasos agigantados en la personalización de los tratamientos. El uso de pruebas genéticas para identificar mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2 permite hoy a los médicos diseñar “terapias dirigidas”. Estas atacan específicamente las células tumorales sin afectar el resto del organismo de manera tan agresiva como los tratamientos convencionales. Además del avance tecnológico, la oncología moderna en el país está priorizando el soporte integral, que incluye el acompañamiento en salud mental y la preservación de la salud reproductiva en pacientes jóvenes, entendiendo que el objetivo no es solo eliminar el tumor, sino proteger el proyecto de vida de la mujer.
Recomendación de los expertos
La recomendación de los expertos es clara: la persistencia es la clave. Si los síntomas abdominales no ceden, la consulta ginecológica no debe esperar. La inflamación abdominal persistente podría ser una señal de alerta del cáncer de ovario. En su día mundial, recordamos que la detección temprana salva vidas y que la genética está cambiando el pronóstico en Colombia.



