La mala calidad del sueño incrementa significativamente el riesgo de enfermedades crónicas
Dormir mal no solo afecta el estado de ánimo o la energía diaria. La evidencia científica demuestra que la falta de sueño o los trastornos que lo alteran están estrechamente relacionados con el desarrollo de enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, arritmias y accidentes cerebrovasculares. En el marco del Día Mundial del Sueño, especialistas del Hospital San Vicente Fundación Medellín han hecho un llamado urgente a reconocer el descanso como un pilar fundamental de la salud pública colombiana.
El impacto cardiovascular y metabólico del sueño deficiente
De acuerdo con múltiples estudios científicos y sociedades médicas, la mala calidad del sueño incrementa de forma significativa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y metabólicas. La evidencia señala que dormir mal puede favorecer la aparición de hipertensión arterial, diabetes tipo 2, obesidad, arritmias y eventos cerebrovasculares, condiciones que actualmente representan una de las principales cargas de enfermedad a nivel mundial.
Los expertos advierten que el sueño debe considerarse un componente esencial de la salud, al mismo nivel que la alimentación equilibrada y la actividad física. Sin embargo, en la práctica cotidiana suele ser uno de los hábitos más descuidados, especialmente en contextos marcados por el estrés, las jornadas laborales extensas y el uso prolongado de dispositivos electrónicos.
El síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño: una preocupación creciente
Uno de los trastornos que más preocupa a los especialistas es el síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (Sahos), una condición caracterizada por pausas repetidas en la respiración durante la noche. Según la Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Vascular, este trastorno está estrechamente relacionado con la obesidad, una condición que continúa en aumento a nivel global, lo que podría anticipar un incremento sostenido en su prevalencia.
El impacto del Sahos, sin embargo, va más allá del exceso de peso. La evidencia científica lo reconoce como un factor independiente de riesgo cardiovascular, especialmente por su influencia en la presión arterial y por la mayor probabilidad de desarrollar fibrilación auricular y otras arritmias.
Estudios que respaldan la relación sueño-enfermedad
Uno de los estudios que respalda esta relación es el 'The Sleep Heart Health Study', que evidenció que las arritmias ventriculares complejas se presentan con mayor frecuencia en personas con trastornos respiratorios del sueño que en la población general. De acuerdo con los resultados, estas alteraciones se registraron en el 25% de los pacientes con trastornos respiratorios del sueño, frente al 14,5% de quienes no los presentan, lo que confirma su relevancia clínica y su posible impacto en la salud pública.
La doctora Johana Valderrama, neuróloga clínica del Hospital San Vicente Fundación Medellín, explicó que la relación entre sueño y salud neurológica también es significativa, especialmente en pacientes que han sufrido eventos cerebrovasculares.
"Los trastornos respiratorios del sueño son mucho más frecuentes de lo que imaginamos en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio. Están presentes entre el 32% y el 63% de los casos, y esta asociación no solo incrementa la mortalidad, sino que se relaciona con peores desenlaces funcionales después del evento neurológico", afirmó la especialista.
La función biológica del sueño y sus alteraciones
Según Valderrama, el sueño cumple una función biológica fundamental de reparación del organismo. Durante la noche, el cerebro activa mecanismos que permiten eliminar metabolitos acumulados durante la vigilia, entre ellos el beta-amiloide, una sustancia vinculada con enfermedades neurodegenerativas. Cuando la calidad del sueño se altera —ya sea por insomnio o por apnea— se produce una desregulación cardiometabólica que puede favorecer o agravar enfermedades como hipertensión, diabetes y patologías cardiovasculares.
En términos más simples, cuando una persona padece insomnio crónico —una condición que afecta a cerca del 10% de la población mundial— el organismo no logra alcanzar las etapas profundas del sueño necesarias para la recuperación física y mental. Con el paso del tiempo, esta situación puede generar:
- Mayor inflamación en el cuerpo
- Alteración de las hormonas que regulan el apetito y los niveles de azúcar en la sangre
- Problemas de memoria, concentración y rendimiento diario
La situación en Colombia: cifras alarmantes
Las cifras disponibles muestran que los trastornos del sueño representan un problema de salud de gran magnitud en Colombia. Según la Asociación Colombiana de Medicina del Sueño, cerca del 59% de la población presenta algún tipo de alteración relacionada con el descanso, mientras que más del 40% recurre a medicamentos para poder dormir.
Entre 2023 y 2025, el Hospital San Vicente Fundación Medellín atendió a 3.231 personas por trastornos del sueño. De ellas, 372 requirieron hospitalización y 21 acudieron a los servicios de urgencias, mientras miles más fueron evaluadas en consulta externa o en el laboratorio especializado.
La importancia de la detección temprana y el tratamiento
Ante este panorama, los especialistas destacan la importancia de la detección temprana. Identificar síntomas como:
- Ronquido intenso
- Pausas en la respiración durante la noche
- Somnolencia diurna
- Dificultad persistente para conciliar el sueño
Puede permitir intervenir antes de que se desarrollen complicaciones mayores. Incorporar la evaluación del sueño dentro de la consulta médica, especialmente en pacientes con factores de riesgo cardiovascular o metabólico, puede facilitar diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados que contribuyan a mejorar tanto la calidad de vida como el pronóstico de enfermedades crónicas.
Infraestructura especializada para el diagnóstico
Para responder a esta necesidad, el hospital cuenta con un equipo multidisciplinario dedicado al diagnóstico y manejo de estas alteraciones. Su Laboratorio del Sueño y Neurofisiología opera las 24 horas y realiza estudios de polisomnografía tanto en adultos como en población neonatal, lo que permite registrar la actividad cerebral, los niveles de oxígeno y la función cardíaca y respiratoria durante el descanso.
Según Valderrama, estos estudios facilitan identificar con precisión trastornos como la apnea o el insomnio y orientar tratamientos adecuados. "Detectar y tratar estos trastornos de forma oportuna no solo mejora la calidad del descanso, sino que contribuye a prevenir y controlar enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes y la enfermedad cardiovascular", señaló.
Dormir bien, concluyen los especialistas, no solo mejora el rendimiento diario y el bienestar emocional, sino que puede convertirse en una herramienta decisiva para prevenir enfermedades crónicas y proteger la salud a largo plazo de los colombianos.



