Psicóloga explica por qué febrero genera más estrés que enero: la presión por retomar rutinas
Febrero genera más estrés que enero según psicóloga

Febrero: el mes del regreso a la rutina que genera mayor estrés que enero

Con el fin del período vacacional y la reanudación plena de las obligaciones laborales y académicas, febrero se convierte para muchas personas en un período de tensión significativa. La transición del descanso a la rutina implica ajustes emocionales profundos vinculados a la autoexigencia, la frustración y la percepción de rendimiento personal.

La presión por retomar hábitos sin margen de adaptación

La psicóloga Rossana Speranza explicó en diálogo con medios especializados que el conflicto surge cuando se intenta restablecer todas las actividades de forma inmediata, desconociendo el proceso vivido durante las vacaciones. "Cuando volvemos tenemos la exigencia de volver a la rutina como si no hubiéramos habitado ese tiempo, que nos deja huellas", afirmó la especialista.

Durante el período de descanso, muchas rutinas se suspenden o se flexibilizan completamente. Speranza señaló que la dificultad no radica únicamente en la interrupción del hábito, sino en la reacción emocional ante el intento de retomarlo. "Cuanta más exigencia, más probable es frustrarse", advirtió la profesional, destacando cómo la presión por retomar hábitos sin transición incrementa la frustración y el malestar interno.

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Estrés y mandatos culturales sobre el rendimiento

La psicóloga indicó que el estrés puede cumplir una función adaptativa y no siempre resulta perjudicial para las personas. Sin embargo, señaló que se vuelve problemático cuando se combina con expectativas rígidas acerca de cómo debería ser el regreso a la actividad cotidiana.

En relación con los mandatos culturales predominantes, Speranza sostuvo: "Hay una cultura que nos pone en un lugar de siempre estar incompletos, algo está mal, algo que corregir". Según su explicación, esta lógica social dificulta reconocer los avances personales y refuerza una sensación constante de insatisfacción que se intensifica en períodos de transición como febrero.

Identidad personal y cambios en las expectativas

La especialista también planteó que las personas atraviesan transformaciones constantes en sus necesidades, prioridades y metas vitales, lo que puede generar tensiones significativas al intentar encajar en esquemas previos establecidos antes de las vacaciones.

"Está bien motivarse, pero también identificar qué cosas hoy no encajan con la versión actual de uno mismo", indicó Speranza. Además, propuso recuperar aquellas prácticas que resultaron beneficiosas durante el descanso e integrarlas de manera gradual a la rutina diaria, evitando así cambios bruscos que generen mayor estrés.

Consolidación de hábitos y desarrollo de autoconciencia

La psicóloga explicó que los hábitos se afianzan cuando se convierten en conductas automáticas, proceso en el que intervienen los ganglios basales y que permite funcionar en "piloto automático". Añadió que incorporar hábitos saludables puede resultar más sencillo cuando existe una base previa establecida, mientras que modificar conductas profundamente arraigadas requiere constancia sostenida y paciencia.

Para afrontar este período de transición de manera más saludable, Speranza recomendó desarrollar la autoconciencia emocional, detenerse periódicamente a evaluar el propio ritmo de adaptación y ajustar las expectativas de manera realista. "Hay que desarrollar esa capacidad, que requiere práctica constante", concluyó la especialista, enfatizando la importancia de la flexibilidad psicológica durante el regreso a las actividades cotidianas.

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